De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- El jefe de Atención Ciudadana del ayuntamiento de Córdoba, Raúl Moreno Benítez, ha convertido su cargo en un monumento a la simulación. No es un funcionario que atienda; es un funcionario que oculta con papelitos legales una realidad innegable: su área no resuelve, pero él sí cobra.
Moreno Benítez llegó a un puesto estratégico sin acreditar la licenciatura que presume. El portal de transparencia municipal muestra su casilla de estudios en blanco. Y su historial político es un catálogo de conveniencia: se fue del PAN al PRI y regresó a Morena cuando le convino. Ese es el perfil que “premió” el alcalde Manuel Alonso, aunque nadie entienda qué experiencia tiene en gestión pública quien antes vendía en una embotelladora.
La plataforma PIAC, que él dice administrar, muestra 19 solicitudes de bacheo sin resolver en 2026. Los vecinos han tenido que rellenar los socavones con neumáticos, mientras Moreno responde con oficios llenos de citas legales y clasificaciones de “reserva”. Su estrategia es esconderse detrás de la ley para no dar cuentas. Declara “reserva total” de información cuando lo que intenta proteger es su propia incapacidad.
El artículo 6º de la Constitución, la Ley General de Transparencia y la Ley 250 estatal le obligan a entregar información pública. Sin embargo, Moreno evade el principio de máxima publicidad al negarse a generar reportes sencillos de sus propios sistemas, argumentando que no existen o que son datos personales. Miente: esos datos existen en una base de datos que él mismo opera. Lo que no existe es la voluntad de rendir cuentas.
La Jefatura de Atención Ciudadana consume más de 1.5 millones de pesos al año en salarios, sin contar prestaciones. Moreno cobra más de 29 mil pesos mensuales, mientras su asistente percibe más del doble, un contraste absurdo que delata la desorganización interna. Y lo peor: reconoció que hay solicitudes pendientes desde hace más de una década, desde la administración de Tomás Ríos.
