De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- En la administración de Manuel Alonso Cerezo, la Regidora Primera, María Ángela Ordinola Camarillo, confirma oficialmente que no tiene padrón de beneficiarios, no firma convenios, no genera minutas y no cuenta con indicadores. Su función, según sus propios oficios, se limita a “canalizar” y “gestionar”, una simulación de vigilancia edilicia que cuesta miles de pesos mensuales a los cordobeses.
María Ángela Ordinola Camarillo, Regidora Primera de Córdoba, se ha convertido en el ejemplo más claro de la simulación legislativa en el municipio. Las respuestas oficiales a las solicitudes de transparencia (folios 631, 632, 635 y 639) revelan que su papel en las comisiones de Desarrollo Social y Económico es un vacío absoluto.
No existe padrón de beneficiarios, no hay desglose por colonias, no hay minutas de reuniones con cámaras empresariales ni oficios de gestión con resultados. Su actuación se limita a declarar su incapacidad operativa, mientras cobra un salario por un cargo que ejerce sin resultados medibles.
La estrategia de la Regidora Primera para justificar su nula productividad se basa en una interpretación restrictiva de sus atribuciones. En lugar de ejercer la vigilancia edilicia que le corresponde, Ordinola Camarillo utiliza la Ley Orgánica del Municipio Libre para deslindarse de cualquier responsabilidad ejecutiva. En su respuesta al folio 632, afirmó que “los regidores no cuentan con facultades ejecutivas”, por lo que no genera minutas ni documentación de las reuniones, a pesar de que la ley le otorga facultades para proponer y vigilar, no solo para “asistir”.
El análisis de la documentación confirma que la Regiduría Primera opera en un limbo administrativo:
· Sin padrones: Al ser cuestionada sobre programas sociales, respondió que no administra, integra ni valida padrones oficiales, evadiendo así el escrutinio ciudadano (folio 631).
· Sin convenios: Respecto a escuelas y SIPINNA, la Regidora negó la existencia de minutas o convenios, limitando su participación a “asistir y vigilar” (folio 635).
· Sin indicadores de salud: Negó tener atribuciones para generar indicadores de salud pública, refugiándose en que no es un “área ejecutora” (folio 635).
· Sin presupuesto para difusión: En una confesión reveladora, la Regidora admitió que no cuenta con presupuesto para difusión, comunicación o diseño, y que sus actividades se realizan con sus “recursos humanos y materiales” (folio 639).
