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REGINA, 5 AÑOS

Superiberia

Por: Andrés Timoteo / columnista

Hace cinco años nos la arrebataron y de la peor manera. Su muerte marcó al periodismo veracruzano y nacional, lo hirió brutalmente y sigue sin sanar. El de Regina Martínez fue un crimen de Estado, no cabe duda. Tal vez ejecutado por el brazo de la mafia pero evidentemente ordenado desde el poder. El delito que Regina cometió fue ser una periodista honesta, crítica y haberse colocado siempre del lado de las causas justas. Eso la llevó a la muerte porque en Veracruz y en México, informar mata.

Ya son cinco años de aquel fatídico 28 de abril del 2012 cuando su casa fue invadida por el o los sicarios enviados para torturarla y asfixiarla. El hogar donde Regina se sentía segura y que cuidaba celosamente fue la escena de su asesinato. Son cinco años y no ha habido justicia, sino al contrario hubo la disposición de Palacio de Gobierno para manchar su memoria, para denostarla con un investigación judicial retorcida que buscó responsabilizarla de su propia muerte.

La pesquisa fue manoseada por los procuradores de la injuria, Amadeo Flores Espinoza, primero, -ese mismo que protegió a los sicarios que atentaron contra esta casa editorial, El Buen Tono, en noviembre del 2011-. siguen libre, deambula con impunidad pese a es cómplice en el homicidio de Regina Martínez por retorcer la investigación, alterar o desechar pruebas forenses y recurrir a un ‘chivo expiatorio’ para fingir la solución al caso.

El jefe y por ende responsable también de la impunidad y el lodo que se arrojó sobre la memoria de la periodista, Javier Duarte de Ochoa, sí está preso en Guatemala y con un proceso de extradición, pero no por los crímenes de lesa humanidad que cometió. Lo acusan, ridículamente, de haberse robado apenas 300 millones de pesos y aunque la cifra real del hurto es mucho más, gigantesca pues, el crimen más grave de Duarte es el humanitario.  No sólo fue Regina sino otros 18 compañeros periodistas los victimados bajo su administración. Ya no se hable de los ciudadanos muertos y desaparecidos, ¿cuántos son?, ¿3 mil, 7 mil, 15 mil o más?

A Duarte se le debe juzgar por esos delitos espantosos. Duarte, Flores Espinosa, Bravo Contreras y Arturo Bermúdez Zurita, el malévolo secretario de Seguridad Pública durante “el sexenio de la muerte” y quien también está preso pero por delitos financieros, no por los humanitarios. Saben lo que sucedió aquel 28 de abril del 2012, conocen a quien o quienes ordenaron asesinar a Regina, lo o los protegieron tal vez porque fue uno o varios de ellos mismos.

Esos exfuncionarios  tienen información de ese crimen de Estado y el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, tiene la obligación de reabrir el expediente judicial y permitir que la justicia sea. Hoy, Yunes Linares lo puede hacer. Lo debe hacer. Tiene la posibilidad de acercar justicia  a Regina Martínez y a los otros periodistas muertos y desaparecidos durante la fidelidad. Su gobierno no será del cambio ni de saneamiento de la sociedad mientras esos crímenes sigan sin esclarecerse y sus autores gozando de impunidad.

 

LA PRENSA CANALLA

Pero el caso de Regina –como también en el de muchos otros colegas caídos- permitió  conocer la parte antropófaga de la comunidad periodística. Con Regina se ensayó lo que el periodista y escritor Eduardo Valera Cid llamó la “prensa canalla”, término acuñado en un libro en el que recopiló cientos de notas de revistas y periódicos publicadas para ayudar a la dictadura militar de Argentina (1976-1983), ocultando y hasta justificando los crímenes de lesa humanidad, incluidos los de 137 reporteros, fotógrafos, redactores,  talleristas, directivos y propietarios de prensa.

En Veracruz hubo –y hay- una “prensa canalla” que se ocupó no sólo de minimizar los asesinatos de los compañeros reporteros sino que se prestó para  denostarlos. En muchos rotativos, espacios de radio y televisión así como en los portales web que recibían dinero a raudales del Gobierno estatal, se propagaron masivamente injurias contra los periodistas muertos y se ventilaron supuestas situaciones inmorales de su vida privada para justificar sus homicidios y exculpar al gobierno estatal, tolerante y seguramente ordenante, de los ataques.

Tampoco fue una mera decisión de tipo empresarial de un periódico, revista, radiodifusora, estación televisiva o una agencia digital, sino que hubo columnistas y articulistas que prestaron sus plumas para injuriar a Regina, difundiendo  gustosos las infamias oficiales, exculpando  a priori a Duarte y a los funcionarios que retorcían las pesquisas. Vaya, algunos colegas hasta se burlaban hirientemente en mensajes por las redes sociales:

 “(Regina) está tirada como perra en una plancha y nadie la va a reconocer”, comentó burlona una periodista porteña como si ella se supiera libre del destino que la tiene que alcanzar.

“Ya dejen descansar en paz a la muertita, ya no sean revoltosos”, publicó otro columnista jalapeño es el periódico de su propiedad, en cual atacaba furiosamente a los compañeros que realizaban concentraciones en la Plaza Lerdo, hoy Plaza Regina por designio popular, por la muerte de la querida periodista. Otros fueron más allá, rebasaron toda moralidad. Por ejemplo, un reportero xalapeño que en días pasados fue sacado por la fuerza el del edificio del Congreso estatal por golpear a un empleado, se alquiló como “testigo”, para declarar ante el Ministerio Público y reforzar la teoría oficial de que Regina llevaba una vida sexual disipada.

Ese comunicador que ahora dirige cartas públicas pidiendo a la comunidad reporteril que lo defiendan, que es víctima de abusos de poder, figura en el expediente infamando a Regina. No tiene vergüenza. Al mismo reportero, muchos compañeros, entre ellos Regina, le dimos voz a su denuncia contra Juan Antonio Nemi Dib, siendo encargado del DIF estatal, le arrebató un bebé que se encontró abandonado en la vía pública, cerca de su casa, y al que pensaba adoptar junto con su esposa.

Se le respaldó cuando señaló que Nemi había “vendido” ese niño a una pareja italiana –ahí las autoridades judiciales tienen que investigar el tráfico de neonatos practicado como negocio en el DIF de Karime Macías y Nemi Dib, otra de las atrocidades del duartismo-, y  en cambio, el reportero pagó con lodo y oprobio sobre la memoria de Regina. Su destino se lo tiene bien ganado.

Y bueno, la perla negra de todos es la exvocera del Gobierno duartista, María Gina Domínguez Colío, quien hoy denuncia quejumbrosa una campaña de desprestigio en su contra luego de que la Fiscalía General del Estado la investiga por enriquecimiento ilícito, que se nota con el emporio mediático de la que ahora es dueña así como de propiedades inmobiliarias y sociedades comerciales.

La errática Domínguez lloriquea sin pudor cuando ella misma redactaba gustosa los comunicados oficiales contra Regina Martínez y hablaba personalmente con directivos de prensa para que se prestaran a infamarla. María Gina Domínguez no tiene calidad moral para pedir justicia y trato digno. Ella fue periodista y aun así, usó el cargo para perseguir e injuriar a otros periodistas. Ella es una caníbal, una  muestra innegable de esa “prensa canalla” que tanto daño hace al gremio y a la sociedad en general.

Hoy, a cinco años de la muerte de Regina, decimos que no la hemos olvidado y aunque el grito sólo resuene como un eco que nadie escucha: ¡Exigimos justicia!

 

PRAGMATISMO MESIÁNICO

En temas político-electorales, la mata de la corrupción sigue dando sus frutos escandalosos. El diario El Universal difundió  otro video en el que aparece, de nueva cuenta, la diputada Eva Cadena Sandoval recibiendo fajos de billetes -10 mil dólares y 50 mil pesos, según lo que le dice la “donadora”- y negociando la entrega de otros 5 millones de pesos para el líder del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador.

Vaya, un segundo ‘bejaranazo’ en la misma semana, las vísperas de que inicie el periodo de campaña por las Presidencias municipales en Veracruz. Y los que faltan, dirían los conocedores del asunto, pues se asegura que hay toda una colección de videos y audios que involucran a muchos candidatos, dirigentes partidistas y políticos relevantes de todos los partidos. De entrada, los videos de la señora Cadena ya tuvieron tres impactos relevantes en el quehacer electoral y político.

Uno fue que destruyó su candidatura por el Ayuntamiento de Las Choapas, la eliminó de golpe. El segundo fue que restó un diputado a la bancada legislativa de Morena en el Congreso local, la cual rechazó acoger a Cadena ahora que regresó a curul. Así, la fracción morenista se queda con 11 diputados pues recuerden que otro legislador, Sebastián Reyes, renunció al partido apenas comenzando al actual legislatura. ¿Cómo votará la diputada Eva Cadena en adelante?, no es difícil deducirlo si tiene una investigación judicial encima, claro que lo hará a favor de las iniciativas del Gobierno estatal.

El tercer daño es de alcances nacionales y el blanco fue bien dado contra el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, abollando –en lo que se pudo- el “escudo de honestidad” que presume. El proyecto purista de López Obrador tiene puntos flacos, ya se dijo, y ellos son los personajes corruptos y corruptibles que ha aceptado en Morena. El caso de Eva Sandoval es uno de tantos en Veracruz donde fidelistas, duartistas, perredistas, verdes y panistas que se dicen redimidos fueron aceptados en las filas de Morena y premiados con candidaturas a cargos de elección popular.

 Lo que en Morena se practica es un pragmatismo mesiánico y creen que el sólo hecho de recibir en su seno a los huidizos de otros partidos políticos, éstos  se purifican y abrazará místicamente como regla de vida política los tres mandamientos del pejismo: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo-. Se equivocaron y ahí están las consecuencias. Los abuelos del pueblo dirían que “gallina que come huevo, aunque le quemen el pico, y perro que come gallinas, aunque le partan el hocico”. La mata seguirá dando, sólo hay que esperar…

CANAL OFICIAL

Espectáculo Jarocho 19:00 horas en la explanada

Los invito a ver esta triste historia choapence