

De la redacción
El Buen Tono
La crisis política alrededor de Rubén Rocha Moya, escaló nuevamente luego de que Proceso revelara que el mandatario presuntamente habría abandonado el Palacio de Gobierno a bordo de un helicóptero de las Fuerzas Armadas, acompañado por dos de sus hijos.
La versión surge apenas horas después de que se difundiera un reporte de inteligencia sobre una supuesta vigilancia aérea permanente alrededor del recinto gubernamental en Culiacán, donde drones y aeronaves tácticas tipo “Little Bird” habrían mantenido monitoreo constante sobre el inmueble.
Según la fuente citada, el traslado habría ocurrido tras intensificarse las operaciones de observación en la zona, donde Rocha Moya presuntamente permanecía resguardado en la azotea del Palacio de Gobierno.
El episodio ha provocado fuertes críticas contra el mandatario sinaloense, ya que la imagen de un gobernador abandonando la sede estatal en medio de un operativo militar sólo alimenta la percepción de un gobierno rebasado por la crisis de seguridad y la presión política.
A esto se suman acusaciones que señalan presuntos vínculos de Rocha Moya con estructuras del crimen organizado, incluyendo acusaciones sobre supuesto financiamiento de campañas políticas de Morena y otros actores políticos con recursos ilícitos, además de presunta cercanía con grupos criminales identificados como “Los Chapitos”.
Hasta ahora, ni el gobierno estatal ni autoridades federales han emitido una postura clara sobre el presunto traslado en helicóptero militar ni sobre los reportes de vigilancia aérea ligados a agencias estadounidenses. El silencio oficial continúa alimentando especulaciones y aumentando la presión sobre Rocha Moya y su administración.
