Córdoba.- Hace exactamente un año, el comerciante José Antonio Rosas Gutiérrez, de 38 años de edad, falleció a consecuencia de una negligencia del Ayuntamiento cordobés,  esto al caer en un hoyo de tres metros de profundidad que carecía de señalamientos precautorios, mientras circulaba en su camioneta Jeep tipo Cheroke por la calle 25 entre las avenidas 4 y 6.Ante ello, su viuda Sara Coloa Zepahua interpuso en el Ministerio Público Sector Sur, la denuncia con número de expediente 1275/2011, por homicidio culposo en contra del alcalde Francisco Portilla Bonilla, el director de Obras Públicas, Luis Miguel Fuentes García y demás funcionarios municipales.

Sin embargo, hasta la fecha nadie ha sido juzgado por el homicidio de José Antonio Rosas. Días después Portilla Bonilla se comprometió frente a los medios de comunicación a indemnizar a la viuda e hijos del occiso, promesa que tampoco ha tenido una respuesta favorable.

Migajas fue lo que Portilla entregó en marzo de este año a Sara Coloa Zepahua, no más de 50 mil pesos, cuando la viuda demostró con recibos más de 100 mil pesos en gastos funerarios, además el edil intentó hacerla firmar unos documentos donde se desistía de la denuncia por homicidio culposo. 

Ante la necesidad, y la falta de un trabajo, Sara Coloa aceptó el apoyo económico que quedó estipulado como una ayuda humanitaria, y no como la indemnización.

Pero Coloa Zepahua no ha estado sola en este difícil camino, la ha acompañado el licenciado John Lee Ward, quien está buscando una indemnización conforme a ley y no a base de migajas como pretende hacerlo el alcalde cordobés.

Lee Ward ha logrado, a través de un dictamen téctico realizado por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI ) de México, concluir que la responsabilidad corresponde a las autoridades municipales. 

No obstante, el Ministerio Público, Sector Sur, sigue sin dar alguna resolución a la denuncia por homicidio culposo, sumado a que se ha demostrado que el bache fue abierto por el Ayuntamiento de Córdoba y abandonado por aproximadamente dos meses, careciendo de señalamientos y dispositivos de protección que marca la normatividad.

En abril de este año, Portilla Bonilla -el alcahuete de Lavín- volvió a declarar ante los medios de comunicación que daría un empleo a Coloa Zepahua y becas económicas a sus tres hijos, a fin de que pudieran continuar con sus estudios sin ningún problema, pero todo fue un engaño más del edil.

Ya que en la actualidad Sara Coloa se desempeña laboralmente en una tienda comercial, ganando un sueldo modesto que la ha apoyado a salir adelante, al lado de su hijos, y aunque dice ha sido difícil el amor que le tiene aún a su esposo ha sido su fortaleza para continuar con su vida.

Ricardo Jácome Zavaleta 

El BuEn Tono