• Con la Ley de Voluntad Anticipada
  • La Secretaría de Salud tiene 90 días para expedir los lineamientos.

Orizaba.- La Ley de Voluntad Anticipada para el Estado de Veracruz tiene muchas deficiencias, es ambigua y se corre el riesgo de malas interpretaciones y abre la puerta a la práctica de la eutanacia, así lo manifestó el integrante del Comité Diocesano de Bioética Jérôme Lejeune, Helkyn Enríquez Báez.
El pasado 30 de septiembre el gobernador Cuitláhuac Garcpia Jiménez emitió dicho reglamento, con la idea de que se garantice la atención médica a los enfermos en situación terminal, así como a la negativa de someterse a medios, tratamiento o procedimientos que pretendan prolongar de manera innecesaria su vida.
El secretario de Salud tiene 90 días a partir de esa fecha para expedir los lineamientos para la difusión del objeto de la voluntad anticipada, levantamiento de actas, de operación y funcionamiento del registro, actualización y consulta.
Manifestó que se cree “que es una ley con riesgos y con deficiencias, iniciando por la ambigüedad de algunos términos que utilizan y que no son los que tradicionalmente se usan en el ámbito de la bioética, en el ámbito médico e incluso en el legal a nivel internacional”. 
“Algunas malas interpretaciones pueden originar algunos sesgos para entender lo que podría ser ya prácticas de eutanacia y del ensañamiento terapéutico; la justificación con la que se presenta la ley es la de evitar justamente el ensañamiento”.
Sin embargo, “conforme va avanzando el desarrollo de esta misma ley, se van presentando algunos vacíos jurídicos que pueden ser aprovechados ya sea por la familia o algunas instituciones para promover prácticas de eutanacia.
Señaló que para la iglesia católica, la misma (la eutanacia) es considerada como una derrota de quien la promueve y de quien la practica, porque implica que ni como sociedad, ni como familia se tiene la posibilidad de dar un sustento emocional a los enfermos para  evitar que pida la muerte.
Además, indicó que “si bien es cierto que hay que evitar el ensañamiento terapéutico, no se define suficientemente en la Ley en qué términos se considera ensañamiento, y eso da lugar a la ambigüedad, desde la bioética sabemos que se da cuando las terapias, los tratamientos, son desproporcionados pero en el modo en que se realiza, en la ley no viene explicado”, concluyó.