• Continúa grave junto con su chofer
  • Los criminales que atentaron contra la vida de Hugo Guízar Torales, viajaban en dos camionetas de lujo; utilizaron  rifles de asalto y granadas de fragmentación

Cuichapa.- Los sicarios que emboscaron al dirigente de la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar (Ulpca) de la CNC del Ingenio La Providencia, Hugo Guízar Torales, viajaban en dos camionetas de lujo, una Lincoln y una Ford Lobo blanca, cristales polarizados, portaban rifles de asalto y granadas de fragmentación.

Los criminales tenían como objetivo principal matar al dirigente cañero debido a que en el sitio del atentado las autoridades localizaron cerca de 160 cartuchos percutidos de rifles de asalto AK-47, mejor conocidos como “cuerno de chivo” y tres aros de objetos explosivos (granadas de fragmentación).

Hugo Guízar y su chofer Omar Hernández Borbonio permanecen graves, en una clínica particular de Córdoba bajo un fuerte dispositivo de seguridad. Ayer la Fiscalía Especializada en delitos de alto impacto de Córdoba inició expediente por la emboscada y centró diligencias en la región para identificar a los agresores.

ANTECEDENTE
EN 2017, Hugo Guízar Torales, era escolta de Fernando Maza Muñoz, líder de la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar de la CNC del Ingenio La Providencia, el cual fue asesinado el 24 de febrero en un atentado a la altura del Distribuidor Vial Diamante de la Luz Francisco I. Madero, en Córdoba, en esa ocasión, Guízar Torales resultó herido de gravedad, pero sobrevivió.

El atentado ocurrió alrededor de las 13:00 horas del lunes, Hugo Guízar enfilaba sobre la carretera estatal Matatenatito-Omealca, a bordo de su camioneta GMC Yukon beige modelo 2014, manejada por su chofer, Omar Hernández Borbonio.

En Paso Rosario inició la balacera, lo que provocó que el chofer, tomara la carretera principal, enfilara por el puente Bicentenario, continuara por el tramo de terracería de Providencia al corralón de carros cañeros donde se desató una segunda agresión.

Los gatilleros vieron que la camioneta dio de vueltas frente a la entrada de Toluquilla y dispararon con rifles AK-47 y otros lanzaron granadas de fragmentación para “volar”  al objetivo. Al descubrir la camioneta en llamas, abandonaron la zona, por un camino vecinal hacia El Zapote, donde desaparecieron, indicaron informadores.

Pobladores y conocidos de las víctimas, corrieron a auxiliarlos, los sacaron por las portezuelas y trasladaron a un hospital en Córdoba  para la atención médica necesaria.

A pesar de la cercanía de varias corporaciones policiacas, misteriosamente nadie se dio cuenta de la persecución hasta que la camioneta del dirigente cañero estaba envuelta en llamas sobre la carretera.