• Distingue a Coscomatepec
  • Abarca la elaboración de cinturones, chalecos, carteras, lazos, calzado y monturas de diferentes diseños

Coscomatepec.- La talabartería es toda una tradición en el municipio. Una forma de vida para quienes trabajan en ella por generaciones. Un arte para los que elaboran complejos grabados a mano de calidad reconocida internacionalmente, manifestaron expertos.
El dueño de La Guadalupana, Darío Alberto Castro Flores, heredó de su padre el negocio, quien la fundó hace 65 años en el corazón de la ciudad.
Dicho arte abarca la elaboración de cinturones, chalecos, carteras, lazos, calzado y monturas de diferentes especificaciones y estilos ; esta última actividad da empleo a más de 100 familias de manera directa.
Ventas
Las artesanías y sillas de montar elaboradas a base de piel en La Guadalupana se comercializan en la zona y se llevan a los estados de Chiapas, Tabasco y Mérida, donde tienen alta demanda.
“Se manejan varios estilos, precios y calidad, hay monturas desde los 500 pesos, que son para el trabajo, tienen que ser de madera buena, aquí usamos la de cañamazo”, explicó Castro Flores.
También existen las monturas vaqueras que se cotizan en 10 mil pesos. Otras más llegan a los 30 mil, aunque en algunos casos, el cliente compra una silla de montar de lujo, que puede alcanzar los 100 mil pesos.
Materiales
Manifestó que contrario a lo que se puede pensar, muchos de los insumos para elaborar las monturas no se obtienen en Coscomatepec. El cuero, por ejemplo, lo traen de Guadalajara o de Ocotlán, en el estado de Oaxaca, entre otros sitios.
Los artesanos de la localidad participan en ferias del estado y exposiciones a nivel nacional, donde sorprenden a los visitantes al convertir pedazos de cuero y metal en sofisticadas sillas de montar y otros objetos.
Cada una consta de 10 a 12 piezas, como son un par de bastos, enrriates, arciones (donde van los pies del jinete), asiento y cantines con sus bolsas. Además, el caballo porta un pecho petral y correones de espuela. Por algo la charrería no sólo es deporte nacional, sino también un arte.
Artesanos
Jaime Rosas Mata, un artesano de la localidad, lleva 23 años dedicándose a la elaboración de sillas de montar, en lo que es un experto, “hasta ahora únicamente me dediqué a esa actividad, lamento que en ocasiones no se dé realce al trabajo que se hace que es 100 por ciento artesanal”, comentó mientras desplegaba un enorme cuero sobre su mesa de trabajo.
Al igual que él y mientras aplica pegamento a la piel para emparejarla, Miguel Ángel Castro comentó que desde hace 40 años vive de la actividad, que realiza con especial empeño, cada pieza es un diseño único.
Rafael Castro Hernández comparte los mismos años de experiencia, “a varias personas les interesa aprender, a otros no”, refiere el artesano que desde los 18 años se especializó en la talabartería.
Trabajo
Para elaborar una montura se requieren 12 días en promedio. Los grabados, que se hacen a mano, demandan de cuatro días e infinidad de herramientas, muchas creadas por artesano conforme adquiere mayor experiencia y habilidad.
En esta localidad existen muchos talabarteros que a menor y mayor escala se dedican a la elaboración de diversos productos elaborados con piel vacuna, muchos de ellos jóvenes que aplican novedosos y modernos diseños.
En Coscomatepec la silla de montar es más que un elemento para cabalgar, es parte de la cultura mexicana, una artesanía hecha con esmero que bien vale lo que cuesta, expresaron los artesanos.