Tezonapa.- El desbordamiento de aguas residuales provenientes de un ducto del ingenio Constancia se ha convertido en una crisis sanitaria que las autoridades municipales encabezadas por Omar Paz Morán y la empresa azucarera han decidido ignorar. El líquido contaminante brota sin control y se extiende por la vía pública, transformando el entorno en un foco de infección que ya afecta directamente la vida cotidiana de las familias asentadas en los alrededores, quienes ven cómo su derecho a un ambiente sano es vulnerado día tras día.
Los desechos que emergen de la tubería rota en la pared de la fábrica han invadido la calle con un fétido olor que resulta nauseabundo e insoportable, impregnando el lugar y haciendo casi imposible la convivencia al aire libre. Los vecinos relataron que las emanaciones tóxicas han obligado a mantener puertas y ventanas cerradas de manera permanente, pero la pestilencia logra colarse por cualquier hueco, convirtiendo esta situación en un problema que se agrava con las altas temperaturas propias de la región.
