AGENCIAS
El caso del tigre de Bengala “Kenzo” expuso una cadena de fallas operativas y versiones contradictorias desde el momento en que se reportó su fuga el 28 de junio de 2026, en un predio de manejo de vida silvestre en el Estado de México. Desde el inicio, autoridades municipales y federales ofrecieron versiones distintas sobre el origen del escape, evidenciando descoordinación institucional y falta de claridad en la supervisión del ejemplar, catalogado en peligro de extinción.
Tras cinco días de búsqueda con drones, brigadas y rastreo en zona cerril, el felino fue localizado en condiciones de estrés extremo. El operativo de captura terminó en una escena polémica: uso de dardos sedantes, disparos disuasivos y una maniobra de traslado que, lejos de garantizar su seguridad, concluyó con la muerte del animal. Mientras una autoridad aseguró que Kenzo fue capturado “en buen estado”, otra confirmó que falleció antes de llegar al santuario, lo que profundiza las dudas sobre lo ocurrido.
El caso ha derivado en una fuerte crítica por el manejo deficiente de fauna silvestre, la falta de protocolos unificados y la ausencia de responsabilidad clara entre las instancias involucradas. La PROFEPA anunció una investigación, pero el hecho ya dejó una imagen preocupante: un ejemplar en peligro de extinción muerto en un operativo que, lejos de protegerlo, terminó siendo cuestionado por su ejecución y sus resultados.
Y lo peor es que, hasta ahora, no hay sanciones claras ni responsables señalados, pese a la gravedad del caso. La percepción ciudadana es de total impunidad: se teme que se repita otro incidente similar por falta de infraestructura, protocolos adecuados y supervisión efectiva en el manejo de fauna silvestre.
Denunciantes señalan que no basta con investigaciones, sino que deben existir despidos, sanciones y responsabilidades concretas, ya que —afirman— “no hay un solo responsable castigado”. Mientras tanto, el caso de Kenzo queda como otro ejemplo de un problema más profundo: fallas institucionales que terminan costándole la vida a un animal en peligro de extinción.
