

De la redacción
El Buen Tono
Orizaba.- El dolor se volvió colectivo en Orizaba. Entre lágrimas, abrazos y silencios que pesaban más que las palabras, familiares y amigos despidieron a Juan Iván Pérez Romero y a su madre, María Guadalupe Romero, cuyas vidas fueron arrebatadas en un hecho que ha marcado profundamente a quienes los conocieron.
La misa de cuerpo presente, celebrada en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, reunió a decenas de personas que, unidas por la tristeza, buscaron consuelo en la fe. Durante la homilía, el llamado fue a la esperanza, a la fortaleza y a encontrar paz en medio de una pérdida tan difícil de comprender.
Las circunstancias en las que ambos perdieron la vida han generado consternación, no sólo por la tragedia en sí, sino por el impacto emocional que deja en su entorno más cercano y en una comunidad que hoy comparte el duelo.
Al concluir la ceremonia, el cortejo fúnebre avanzó lentamente hacia el cementerio municipal Juan de la Luz Enríquez. Las melodías de Puño de Tierra, La Barca y Las Golondrinas, interpretadas por Mariachi Juvenil 2000 y Mariachi Real de Orizaba, acompañaron el recorrido, envolviendo el ambiente en una profunda melancolía.
Cada paso estuvo marcado por muestras de cariño, miradas bajas y gestos de despedida que reflejaban el amor que sembraron en vida. Más allá de la tragedia, el recuerdo de ambos permanece en quienes hoy los lloran.
Mientras las investigaciones continúan, la familia enfrenta un duelo doble que deja una huella imborrable. Orizaba, por su parte, se suma en silencio a una despedida que duele y que difícilmente será olvidada.
