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CÓRDOBA.- Como una vergüenza para la fe y una falta de respeto para todas las instituciones de salud y habitantes del municipio fue tachada por el sacerdote Fabricio Martínez Limón, la boda celebrada en la iglesia La Inmaculada, en la que 400 invitados violaron con total desfachatez todos los protocolos sanitarios impuestos por las autoridades. 

El también conocido Padre Bombero, comentó que si bien es cierto todos tienen derecho a la celebración de sus sacramentos, esta fue la muestra de una grave imprudencia por parte de los asistentes, pues la situación no está para darse esos lujos, afirmando que es una burla para el personal médico y de salud quienes día a día luchan por cuidar a los enfermos, así como una falta de respeto a todos los cuerpos de rescate y a las personas que sí se están cuidando. 

Martínez Limón abundó desde otra perspectiva, que dicha situación también debe considerarse como una satisfacción personal o grupal (según sea el caso) y que de este tipo de acciones las personas que profesan la fe católica deberían resurgir con una actitud propositiva y consciente del cuidado, no sólo de su salud corporal, sino de la espiritual. 

Pese a que el obispo de la catedral de La Inmaculada Concepción, Eduardo Cirilo Carmona, había dado a conocer que no se realizarían misas de ninguna índole, la ceremonia religiosa de una de las familias de más abolengo en la ciudad se efectuó, dejando al descubierto la desidia y el elitismo de las autoridades en nuestro
municipio.

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