Adriana Estrada
El Buen Tono
Orizaba, Ver.- La tranquilidad de la zona de la Laguna del Chirimoyo se vió interrumpida durante la madrugada de este jueves, cuando decenas de vecinos fueron despertados por el estruendo de maquinaria municipal que llegó para realizar trabajos de balizamiento en las calles aledañas. Lo que debía ser una obra menor se convirtió en un foco de tensión, al evidenciar una doble moral por parte del gobierno local, encabezado por el alcalde Hugo Chaín Kuri, denunciaron los habitantes.
De acuerdo con los testimonios de los vecinos, el ruido de los equipos no solo fue molesto, sino que generó momentos de pánico, ya que la irrupción repentina de maquinaria pesada en horario de descanso, fue interpretada por algunos como un incidente de inseguridad o una emergencia.
“Entendemos que la ciudad necesita mantenimiento, pero esto no es forma de hacerlo. Nos despertaron con un ruido insoportable y, al salir a ver qué pasaba, nos encontramos con que eran trabajadores del municipio. No estamos en contra del balizamiento, pero que lo hagan así, de noche y sin avisar, es una falta de respeto”, expresó una de las vecinas que interceptó a la cuadrilla para manifestar su inconformidad.
El malestar inicial por la hora se transformó en indignación cuando los afectados cuestionaron a los empleados municipales sobre la razón del horario nocturno. La respuesta fue contundente: “Son indicaciones del alcalde Hugo Chaín Kuri”, argumentaron los trabajadores, añadiendo que el operativo nocturno se realizaba para “no afectar el tráfico vehicular” de la zona durante el día, ya que el balizamiento requiere de cierta logística en la vialidad.
Sin embargo, esta justificación fue calificada por los colonos como “una incongruencia inaceptable”, pues recordaron que hace apenas unos meses, cuando el Ayuntamiento de Orizaba ingresó maquinaria pesada al interior de la Laguna del Chirimoyo para llevar a cabo trabajos de limpieza y desazolve, las calles periféricas fueron cerradas por completo durante varios días, impidiendo el paso a peatones y vehículos sin importarles en lo más mínimo las afectaciones al tránsito local.
“Ahora resulta que por un trabajo de balizamiento que dura una hora no pueden cerrar la calle para no afectar el tráfico, pero cuando metieron la maquinaria a la laguna nos tuvieron encerrados días enteros. ¿Por qué unos trabajos merecen todo el respeto a la vialidad y otros no? Es un doble discurso”, señaló un habitante.
