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Veintinueve años después

Superiberia

POR: Arturo Reyes Isidoro / COLUMNIS

“En 1987 era yo reportero del semanario Punto y Aparte cuando apenas éramos un puñado los reporteros de Xalapa y de todo Veracruz en comparación con la multitud que hoy son. Éramos reporteros de libreta y lápiz.

Se estaba en el quinto año del Gobierno de Patricio Chirinos Calero, en la antevíspera, como hoy, de la sucesión gubernamental. Miguel Alemán Velasco ya había sido sacrificado por el presidente Carlos Salinas de Gortari, no obstante que era el candidato natural, para imponer a su amigo Chirinos, quien ya en el poder, también como hoy, pretendía heredar la gubernatura a su entonces ejecutor y secretario general de Gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares, igualmente, como hoy.

Hay un hecho hasta ahora inédito, que ahora revelo: en una gira por el Norte del Estado, estando en el Hotel Plaza de Tuxpan –el viejo Hotel Plaza, de tantos recuerdos en mi vida de periodista porque ahí pernocté muchas noches–, Chirinos le sacó el visto bueno a Salinas para que Miguel Ángel fuera su sucesor.

Cuando Salinas le dijo que sí, el ‘panuquense’ (un acta de nacimiento que publicó Sur, antecedente de Imagen de Veracruz, demostró que había nacido en San Luis Potosí) mandó traer a su colaborador para que hablara con su amigo el Presidente. Ese día festejaron la gran buena nueva con una botella de aquel vino de moda entonces, Chablis, también de muchos recuerdos para la clase política de aquellos tiempos… y de algunos periodistas”.

Al hoy Gobernador Constitucional del Estado –a partir del primer minuto de la media noche de hoy jueves asumió el mando aunque rendirá protesta a las once de la mañana–, sin embargo, se le cayó la candidatura cuando como dirigente estatal del PRI perdió a finales de ese año 107 de los 210 municipios que eran entonces, algo que nunca antes había ocurrido en la historia del tricolor en Veracruz, y como resultado de ello, con mucha vergüenza profesional, renunció al cargo al día siguiente de la elección. Miguel Alemán Velasco fue el candidato y luego Gobernador.

Veintinueve años después –pasando por 2010 cuando contendió ya como candidato formal a la gubernatura por el PAN y perdió ante Javier Duarte de Ochoa– ve coronada su intención e inaugura hoy jueves una nueva etapa en la historia de Veracruz, que pese a las enormes dificultades por el boquete financiero que le heredan se espera promisoria.

Y cómo no, porque aparte de la capacidad de trabajo y de la experiencia política y administrativa que tiene, cualquiera después de Duarte, con lo mínimo que haga se significará ante la nulidad, la decepción y el fracaso que resultó el hoy prófugo.

Una de las características que tiene Yunes Linares es que, en efecto, es muy trabajador. De ello dejó constancia cuando fue Secretario de Gobierno en el Siglo pasado, por eso cuando ayer dijo que él y su gabinete no descansarán en los próximos dos años y que trabajarán incluso los domingos, es porque así será. Normalmente es un hombre que llega desde muy temprano a su oficina, ahí permanece trabajando si no tiene gira que cumplir y se va de largo hasta la madrugada del día siguiente.

Pero además actuará presionado por la cortedad de su período, por lo que seguramente en dos años querrá hacer lo que en cuatro o lo que en seis, que para eso no tomará descanso y seguramente se va a multiplicar.

Sabe que está ante la coyuntura de su vida política y de seguro no va a dejar pasar la oportunidad de ingresar a la historia del Estado como un gran Gobernador, significado por sus resultados, pero además para marcar la gran diferencia con sus dos antecesores, sus enemigos acérrimos, quienes echaron por la borda doce años y sumieron a Veracruz en la peor crisis de su historia, y quienes se empeñaron en crearle una mala imagen para presentarlo como un hombre malo y perverso, a través de una despiadada campaña mediática negra, de lodo, como nunca se había ensañado nadie contra otro político.

Él supo aprovechar el gran descontento popular en contra del Gobierno priista de Javier Duarte y lo capitalizó políticamente, y ahora querrá legitimarse, decirle a los veracruzanos que votaron por él que no se equivocaron y que no es el monstruo que les pintaban Fidel Herrera y Javier Duarte. De paso, si rescata a Veracruz acabará de convencer a quienes votaron por él sólo por el descontento contra el exregordete exgobernador y ampliará la base social que lo respaldó el pasado 5 de junio. Hay mucho en juego, pues, y tiene todo para ganar si hace las cosas bien.

Ayer reconfirmó a quienes serán miembros de su gabinete así como también dio a conocer los nombres de quienes formarán el gabinete, ampliado. Algo que me llamó la atención es que rompió con la tradición de los gobiernos priistas de que en automático la esposa del gobernador fuera la presidenta del DIF-Estatal. En lugar de su esposa, Leticia Márquez de Yunes, designó en el cargo a la médica María Laura García Beltrán, exsubdelegada médica en la delegación estatal del Issste en Puebla y exdirectora de Atención a la Salud en la Secretaría de Salud de ese Estado.

Esta mañana, fuera del acto protocolario aunque histórico en el que rendirá protesta constitucional como gobernador, lo interesante será su mensaje que dirigirá desde la Plaza Lerdo. Habrá que escucharlo porque seguramente dirá a los veracruzanos en concreto qué piensa hacer, cómo y si es posible con qué. Se supone que el suyo será un mensaje de esperanza, de aliento, tranquilizador y de respuesta a la voz pública, la misma que se expresó en su campaña, en los foros para conformar el Plan Veracruzano de Desarrollo, pero también la que se ha estado expresando en las calles, inconforme por los pendientes que dejó con ellos el Gobierno duartista.

No sólo se inicia una nueva etapa en la vida política del Estado, sino un cambio en la forma de gobernar. Un gobernante finalmente es un hombre, un ser humano, y como tal no es perfecto. Miguel Ángel no es la excepción. Ha sido un político de controversia. Esperemos, para bien de Veracruz y de los veracruzanos, que pesen más sus positivos que sus negativos.

Invita a la plaza Lerdo

Anoche, a través de las redes sociales, Yunes Linares estaba enviando el siguiente mensaje:

“Cómo están amigas, amigos; ya en un ratito tomo posesión como Gobernador del Estado, será mañana a las once de la mañana en el Congreso, en Xalapa; el Congreso es bien chiquito, sólo caben 300 personas y yo quiero que vayan todos los que quieran ir, que vayan miles, que participen de este momento de alegría, en este momento de felicidad, llegó el cambio, llegó la alternancia, y la hicimos todos, la hicieron ustedes, la hice yo, la hicimos todos los que soñamos con un Veracruz distinto. Les pido que me acompañen, que vayan a la plaza Lerdo a Xalapa, a partir de las once de la mañana, ahí habrá pantallas para que vean la ceremonia y después del Congreso me vengo a platicar con ustedes, a darles un abrazo, a darles la mano, a decirles gracias, gracias a todos porque lo logramos, Veracruz tendrá un Gobierno distinto, Veracruz tendrá un mejor Gobierno”.

Maryjose, congruente, crítica, bien

“Se están tomando tantas decisiones tan contrarias a lo que se dijo, que estoy seriamente tratando de replantear los escenarios en mi cabeza para poder recordar lo que se ha dicho durante tantos años, lo que se criticó, para contrastarlo con lo que ahora se está haciendo; no es justo y tenemos que honrar nuestra palabra”.

En una actitud que la honra, la joven diputada local panista María Josefina “Maryjose” Gamboa, criticó ayer el exceso de seguridad dentro y alrededor del edificio del Congreso del Estado, así como el control que tomó el equipo del Gobierno entrante para la ceremonia de esta mañana. Consideró, acertadamente, que se atenta contra la autonomía del Poder Legislativo.

En declaraciones al reportero José Topete del portal alcalorpolitico.com, criticó: “Yo no comprendo por qué se están tomando estas medidas tan extremas de seguridad, sobre todo porque se da una impresión que no se quiere. Se provoca

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