De la redacción
El Buen Tono
Londres.- La publicación de más de mil 500 páginas de documentos oficiales ha desatado una nueva tormenta política en el Reino Unido, luego de que salieran a la luz detalles sobre el polémico nombramiento de Peter Mandelson como embajador británico en Estados Unidos durante el segundo mandato del presidente Donald Trump.
Los archivos revelan que Mandelson aseguró al entonces secretario de Relaciones Exteriores, David Lammy, que el gobierno “nunca se arrepentiría” de confiarle el cargo. Sin embargo, pocos meses después, el funcionario fue destituido cuando resurgieron cuestionamientos sobre su relación con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.
La controversia ha golpeado directamente al primer ministro Keir Starmer, quien enfrenta una creciente presión política por haber respaldado el nombramiento pese a las advertencias internas sobre posibles riesgos para la reputación del gobierno.
Los documentos muestran que funcionarios expresaron preocupaciones sobre los vínculos de Mandelson con Epstein, así como sobre sus relaciones comerciales con Rusia y China. Además, se revela que el proceso de evaluación de seguridad fue considerado por algunos funcionarios como apresurado y lleno de irregularidades.
Uno de los aspectos más polémicos es que Mandelson fue autorizado para asumir el cargo pese a que no había superado completamente los controles de seguridad. También se señala que se negó a entregar información contenida en su teléfono personal durante las investigaciones.
Actualmente, el exembajador es investigado por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público, relacionada con acusaciones de haber compartido información gubernamental sensible con Epstein cuando formaba parte del gabinete británico hace más de una década.
La difusión de los documentos también dejó al descubierto tensiones dentro del gobierno laborista. En conversaciones privadas, Mandelson cuestionó el liderazgo de Starmer y aseguró que al primer ministro “le falta brío”, mientras que otros miembros del gabinete expresaron frustración por la dirección del gobierno.
Aunque en su momento el nombramiento de Mandelson fue visto como una estrategia para fortalecer la relación entre Londres y Washington bajo la administración de Donald Trump, el escándalo terminó convirtiéndose en uno de los episodios más incómodos para el gobierno británico.
La oposición conservadora calificó la designación como un error histórico que podría marcar el legado político de Starmer, quien ahora enfrenta crecientes desafíos para mantenerse al frente del Partido Laborista y del gobierno del Reino Unido.
