DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Córdoba.- Una denuncia con audios y fichas de depósito coloca bajo cuestionamiento a Rosalía Morales Marín, dirigente del SIDETHICO, por la negociación de una plaza en Hidrosistema de Córdoba por 80 mil pesos. El caso no sólo apunta hacia la dirigente sindical; también coloca bajo presión al director general del organismo, Miguel Ángel González Zapién, y al alcalde Manuel Alonso Cerezo.
De acuerdo con la documentación señalada, existen audios en los que se habría negociado el pago por un puesto, además de comprobantes bancarios que formarían parte del expediente. La gravedad del asunto radica en que una plaza dentro de un organismo público no puede convertirse en mercancía ni en mecanismo para favorecer intereses particulares. Si los documentos son auténticos, corresponde a las autoridades investigarlos.
El silencio de la dirección de Hidrosistema y del Ayuntamiento resulta particularmente cuestionable. González Zapién y Alonso Cerezo tienen la obligación de explicar si conocían los señalamientos, qué acciones han emprendido y si existen investigaciones internas. No basta con hablar de transparencia mientras una denuncia de esta naturaleza permanece sin una respuesta pública y contundente.
El caso también pone bajo la lupa el funcionamiento de las organizaciones sindicales dentro del organismo. El SIDETHICO, con una membresía reducida frente a la plantilla total, aparece señalado por ejercer influencia en la asignación de puestos.
Si hubo dinero a cambio de una plaza, debe establecerse quién cobró, quién pagó, quién autorizó y quién permitió que la operación avanzara. El agua se administra con recursos públicos; las plazas tampoco deben tener precio.
