in

Baja California y el verdadero perdedor

Superiberia

 

La elección en Baja California y su “sedosa” resolución es clave para entender lo que pasará en política en los próximos meses y quizás en los próximos años. Muchos han sido los interesados en cargarle la derrota a Manlio Fabio Beltrones con la peregrina idea de que Castro Trenti era su candidato. Castro era diputado de su fracción y amigo. Por esa lealtad, mas la partidista, le apoyó. Esto no quiere decir que Castro Trenti fuera candidato de Beltrones. A Castro lo nombraron candidato por decisión del CEN del PRI que encabeza César Camacho, sin pedir la opinión del coordinador parlamentario priista. Para todos los cercanos al sonorense, es claro que su candidato era Carlos Bustamante, presidente municipal de Tijuana, en parte por ser un candidato eminentemente local (toda política es local), y en parte por tener más limpios los antecedentes que Castro. Pero la edad del munícipe fue el pretexto para lanzar a un candidato condenado a la derrota.

¿Por qué digo que estaba condenado a la derrota? Porque su candidatura se dio a conocer tres días después de que se cerraron las alianzas. Lo que dejaba al priista en clara y franca desventaja. Porque del centro no llegaron más que 20 millones de pesos, y el jueves anterior a la elección.  Porque había que vencer al gobierno local, el PAN, y al PRD, que representaba casi nueve puntos, además del Panal, que representó cuatro puntos. En una lógica muy simple y ante la susceptibilidad de los firmantes del Pacto referente a la operación política del gobierno federal y su partido, es evidente que Castro sabía que si ganaba por un voto le iban a impugnar y seguro ganarle, que si perdía por un voto no tendría la posibilidad de impugnar, para no encabritar a los “jarritos” del Pacto. Que si los partidarios de Vega operaban, como sucedió, de la forma más sucia para decidir la elección en su favor, no habría quien le hiciera justicia, y si, por el contrario, los priistas operaban, serían no sólo sancionados sino satanizados. Por todo lo anterior, resulta interesante saber las razones de Castro Trenti para haber aceptado la candidatura, y los motivos de aquellos que quieren empatar a Castro y a Beltrones, y sobre todo culpar a este último de la derrota electoral. Y se deja de tomar en cuenta que bajo su dirección y operación política, es que se están logrando consensos tan importantes como para sacar en un periodo extraordinario de sesiones una reforma constitucional al artículo 73 que permita legislar un Código Único de Procedimientos Penales. Así que el verdadero perdedor en esta elección no fue partido ni político alguno, sino aquel que cruzó la boleta. La suerte estaba echada mucho antes del ejercicio democrático.

Me llaman mucho la atención las voces que hoy critican a la Profeco y su titular Alfredo Castillo por aplicar la ley. Mil veces he escuchado a consumidores irritados quejándose de las líneas aéreas y su impunidad. Historias terribles y ciertas de robos en gasolineras. Actuar impune de algunos empresarios hoteleros. Hasta el día de hoy la institución había sido un espacio meramente anecdótico en el que se sancionaba a los desatentos restauranteros que le negaban mesa a la hija de Benítez Treviño, quien por cierto debió de aceptar la propuesta de ser embajador en El Vaticano (ahí no hay Máximo Bistrot), y que miraba con impotencia los abusos de poderosos comerciantes a los consumidores sin más argumento que muy piteras citas de conciliación en las que la mayoría de las veces el poderoso empresario se reía del demandante de servicios. Castillo se ha dedicado a poner orden, a aplicar la ley y las sanciones por encima de las jugosas ganancias que le podría representar pactar con los sectores afectados, como hoteleros, líneas aéreas, gasolineras y hasta fabricantes de pan. Desde nuestro impoluto púlpito hemos lanzado arengas y críticas a las autoridades impávidas. Hemos reclamado su falta de compromiso y su criminal complicidad. Hoy que encontramos a un “Elliot Ness” del abuso comercial, lo queremos joder. ¿Pues quién carajos nos entiende? No es bueno mezclar el amor y el hígado; víscera y músculo no son compatibles. Pero si por primera vez en años tenemos a un funcionario comprometido, lo menos que esperamos los ciudadanos es que el secretario de Economía, su responsable por ramo, la secretaria de Turismo y todos los demás funcionarios superiores que tengan que soportar presiones por el actuar apegado a derecho de Castillo, aguanten vara. Hemos soñado mil veces con la aplicación de la ley, con abatir la impunidad y el día que llega quien tiene el compromiso de hacerlo, aunque nos irriten sus formas, le damos la espalda y le pedimos que le baje. ¿Quien nos entiende? ¿Somos o no somos?

En el estribo.- Se ha escrito y hablado mucho de legislar en materia de la salud del Presidente de la República y de quien aspire a serlo. Esta semana operan al presidente Peña  de un nódulo tiroideo. El Ejército mexicano fue fundamental para que se diera la operación. Enrique Peña tenía esta lesión desde mucho tiempo atrás. En la mayoría de los casos, más de 90% de este nódulo, especie de tumor, es inocuo. Pero en pocos casos es cancerígeno. Importante que se lo opere por la estabilidad del país. Pero más importante que se legisle y que no quede a la oportuna intervención del Estado Mayor Presidencial.

CANAL OFICIAL

Energía para crecer

Columnistas. Diálogo vs delincuencia