Orizaba.- A pesar de arteros asesinatos como el de los hermanos Ernesto y Román Pérez González de 33 y 30 años de edad, respectivamente, quienes habrían sido ejecutados en noviembre de 2018 por guardianes del orden, la Policía Municipal de Orizaba sigue reprimiendo a ciudadanos y es tolerante con criminales.

Ayer, cerca del medio día, luego de violar el reglamento de Tránsito al estacionarse en lugar prohibido, el reconocido neurocirujano del Hospital Regional de Río Blanco, Joaquín Ramón Hernández González, fue sometido con violencia, tirado en el piso, esposado y arrestado como si fuera el peor de los delincuentes, tan sólo por solicitar  que la grúa no se llevara su automóvil y estar dispuesto a pagar la infracción correspondiente.

Elementos uniformados a bordo de la patrulla Alfa PA-21, violando las garantías elementales del médico, innecesariamente lo sometieron con lujo de violencia y se lo llevaron arrestado cual peligroso criminal.

Varias personas que ayer presenciaron este abuso cuestionaron ¿por qué los policías municipales, formados y entrenados para proteger a la sociedad, con frecuencia acaban torturando o asesinado a ciudadanos?, como ocurrió el 1 de noviembre de 2018 con los hermanos Pérez González, ambos jóvenes, ambos profesionistas, quienes fueron víctimas de la cobardía, ignorancia, intolerancia y represión de la delincuencia uniformada.

Trascendió que el neorucirujano inteprondrá su queja ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos para que emita recomendación contra los sujetos que violentaron sus garantías.