Por  Juan Carlos Ortiz Romero/ columnista

La letra “n” no es la misma cuando se le pone la virgulilla, dando por resultado nuestra afamada “ñ”, identificadora del español y que en Latinoamérica es el símbolo inequívoco de toda una cultura. Es necesario establecer que la virgulilla como signo ortográfico y tilde de la “ñ” permite una inflexión sobre una consonante y no una vocal como estamos acostumbrados, pero si revisamos las palabras rusas y alemanas encontraremos un lenguaje robustecido en consonantes con signos que reflejan la forma de inflexiones vocales variadas.  De la misma manera hay inflexiones políticas que parecen diferentes y no cambian, pareciera que a seis meses de gobierno la cuarta transformación no aterriza, y no creo que se requiera tiempo para diferenciar la “n” de la “ñ”, o que requiera pasos para lograrlo. Cuando un gobierno es indolente sobre sus ciudadanos y crea programas de bienestar sin censos adecuados; cuando desconoce a la gente que lo apoyo en campaña; cuando acomoda a sus más allegados -es válido pensar en nepotismo-, pero sobre todo cuando no ejerce ningún acto encaminado a ocupar la virgulilla y tildar como esperamos a la “ñ” con sus actos vacíos, faltos de logística, falto de eficacia y eficiencia; y que estemos como estábamos antes -o quizás peor-, sin cambio y sin ninguna diferencia.

 Los despidos injustificados, los descuentos a funcionarios menores y trabajadores públicos, las reformas y las acciones sin fundamento legal alguno dan muestra que es un sinsentido la creación de una guardia nacional que parece tildar la “ñ”; con la venta de la idea de que la guardia nacional se encargará de brindar seguridad pública a los mexicanos, pero…  ¿Es necesaria otra policía que obedezca al Presidente?  Venezuela y Cuba tienen su historia.

“Es mejor vivir en la pobreza que en la deshonra” dijo el presidente, y muchos creemos que “Es mejor claudicar si no se sabe gobernar”.  La Marina, el Ejército y la Policía Federal tienen funciones específicas que coordinadas con la verdaderas instituciones de inteligencia en el país serían las encaminadas a la búsqueda de seguridad.

 ¿Pero es real la seguridad?  Claro que no, aún con cada policía en las esquinas no se abatiría, y si además analizamos que cada región tiene su propia conformación de delincuencia, deberíamos especializar a la guardia en distintas situaciones de riesgo y de prevención.

 4,000 elementos para Veracruz en 12 batallones, arriban a las ciudades de Tuxpan, Poza Rica, Martínez de la Torre, Xalapa, Orizaba, Córdoba, Cosamaloapan, Acayucan, Cosoleacaque, Minatitlán, Coatzacoalcos y el puerto de Veracruz. ¿De verdad nos darán seguridad?

 Aplicar la adecuada inteligencia estratégica es que en vez de crear instituciones, es más eficaz y barato adecuar y fortalecer las que tenemos, no me refiero a la policía, sino a las instituciones de la verdadera “inteligencia”, a nuestros gobernantes que desconocen al pueblo, y quienes vivimos en la tierra sabemos que la delincuencia es un secreto a voces, que en cada región saben quien es son los que operan, controlan y realizan los delitos.

 Ya basta de retenes, de generar molestia a los ciudadanos con sus “operativos” y violentar el artículo 16 constitucional, la delincuencia se combate con estrategia operativa, no revisando coches sin causa justificada ni mandato judicial.  El CISEN con el propósito de generar inteligencia estratégica, táctica y operativa para reservar la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano, fue promesa de campaña del Presidente de la República desaparecerlo.

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