Carrillo Puerto.- Sin un reglamento municipal de comercio, de bares y cantinas y un bando de Policía o buen Gobierno, es como funciona el Ayuntamiento local, donde pocas veces se puede “gozar” de la presencia del alcalde Domitilio Silverio Báez.

En una visita realizada por el escribiente, solicitamos una audiencia con el presidente municipal, a lo cual respondió el secretario particular, desde el interior de la oficina particular del edil, “no está, no tiene días para venir, puede llegar más tarde o mañana, ahorita estamos desayunando, tome asiento para atenderle”.

De esta forma pasaron más de 15 minutos, con un olor peculiar a los antojitos mexicanos que salía de las oficinas del presidente municipal, mientras en los pasillos los pocos empleados que laboran al interior leían algunas revistas o gozaban de su almuerzo, cuando eran alrededor de las 12 del día, sin atender un sólo reglamento interno.

Luego de cerca de 15 minutos de esperar, al lugar llegó otro de los integrantes del municipio y preguntó si necesitaba algo, “requiere algún servicio, permítame tantito ahora lo atienden, nada más que terminen de desayunar”.

Así es la forma de laborar dentro del municipio de Carrillo Puerto, donde los reglamentos internos son inexistentes, los funcionarios pocas veces se les ve por el Ayuntamiento y se dedican en su mayoría a desayunar o realizar labores personales.

En este Ayuntamiento, al igual que en el de Cuitláhuac, Yanga u Omealca, la entrada es a las 9 de la mañana y la salida a las 3 de la tarde, con sólo seis horas de labores, con intervalos de comida y puentes vacacionales como el recién terminado de Todos Santos.

 

José Vicente Osorio Vargas

El Buen Tono