Caracas.- Las elecciones que este domingo celebra Venezuela son como una carrera de obstáculos para el líder de la oposición, Henrique Capriles, y una pista de aterrizaje para el aspirante oficialista,Nicolás Maduro. El chavismo está dispuesto a ganar estas elecciones a cualquier precio. Y para ello ha desplegado un imponente arsenal de golpes bajos contra el candidato de la oposición y de ventajismos para el oficialista.

No es la primera vez en los últimos catorce años que el ventajismo oficial, antes con Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro, marca unas elecciones con la impronta de la desigualdad, el desequilibrio y la falta de transparencia y de democracia real.

Tampoco es la primera vez que el candidato de la alianza opositora, Henrique Capriles, se enfrenta a un ventajismo oficialista, que ha calificado de «abuso reiterado». El pasado 7 de octubre no pudo derrotar a Chávez. Pero, pese a todo, ahora sí tiene fe en derribar a su sucesor, como si repitiera la hazaña de David contra Goliat

Con cinco meses de diferencia entre la pasada elección presidencial y la actual, Capriles, de 40 años, ha tenido que hacer frente por segunda vez a la poderosa maquinaria chavista, mejor aceitada que nunca, y a todos los poderes públicos, instituciones, recursos, presupuestos y medios de comunicación del Estado. Porque pelear contra el chavismo no es pelear contra un partido político, sino contra una inmensa maquinaria estatal.

Aunque las concentraciones de la oposición fueron más multitudinarias que nunca y han levantado grandes expectativas, Capriles ha debido hacer frente a infinidad de obstáculos y golpes bajos.

 

Agencias