Córdoba.- El día de mañana, autoridades eclesiásticas de la Catedral de la Inmaculada Concepción realizarán actividades para recordar a la Virgen de la Soledad, ícono de la cultura cordobesa por su leyenda sobre cómo fue elaborada por dos jóvenes forasteros que ofrecieron sus servicios al sacerdote de aquel entonces.

Previo a los festejos, este día a las 18:00 horas se realizará una misa ofrecida para todas las madres con hijos desaparecidos en las instalaciones de la Catedral de la Inmaculada Concepción, en la que se espera que acudan para pedir por sus familiares.

Las actividades comenzarán a las 06:00 horas con una serenata ofrecida a la Virgen de la Soledad, para posteriormente realizar una eucaristía a las 07:00 y otra a las 08:00 horas.

A las 18:30 estarán culminando con un rezo del Santo Rosario, para finalizar con un recorrido con la Virgen al interior del templo.

La leyenda cuenta que por el año de 1675 dos jóvenes forasteros fueron contratados por el sacerdote de la Catedral para labrar las imágenes religiosas de la Virgen Dolorosa, San José y del Sagrado Corazón de Jesús, luego de que se presentaran como artesanos y ofrecieran sus servicios, la única condición que pusieron fue no ser molestados por nadie, por lo que el padre accedió e instaló un taller para ellos solos.

Una viejecita que era la encargada de hacer la limpieza y llevarles sus alimentos, tenía instrucciones de no molestarlos, por lo que dejaba la comida afuera, al quinto día cuando llevó el desayuno no escuchó ruido dentro del taller, cosa que se le hizo raro, pero decidió dejarlo junto a la puerta, por la tarde cuando regresó a dejarles la comida se percató que el desayuno no había sido movido del lugar, por lo que al llegar la noche y encontrarse con las tres comidas acudió a ver al sacerdote para decirle lo que pasaba, quien con ayuda del sacristán decidieron derribar la puerta, cuando entraron al taller pudieron observar la obra terminada y con asombro se dieron cuenta que todos los alimentos de los días anteriores se encontraban intactos, motivo por el cual se cuenta que en realidad eran ángeles los que labraron con sus propias manos la imagen de la Virgen de la Soledad.