Xalapa.- El COVID-19 evidenció los problemas de la mala alimentación que existe en el país, ya que alguien con sobrepeso tiene el mismo nivel de complicaciones al contraer la enfermedad que quien padece obesidad mórbida, debido a los procesos inflamatorios que ocasiona.

El docente de la Facultad de Nutrición de la Universidad Veracruzana (UV), José Luis Castillo Hernández, manifestó lo anterior durante un foro que se hizo sobre el tema que organizó a Red de Huertos Universitarios.

Añadió que después de Chile, México es el país en Latinoamérica con mayor consumo de alimentos ultraprocesados y adictivos, debido a su riqueza en azúcar que contienen.  

“La globalización de los mercados nos arrastró a una transición en la forma de comer y abandonamos una alimentación tradicional, que era mucho más saludable”, declaró.  

Enfatizó que el COVID-19 deja grandes reflexiones para aplicarlas en un cambio de mentalidad, que permita proteger al planeta y mejorar la calidad de vida de las personas en general.  

Recursos naturales

Por su parte, la profesora de la Facultad de Ciencias Químicas, María Teresa Leal Ascencio, comentó que el agua está directamente relacionada con la salud y que captarla a través de la precipitación pluvial es una gran opción de abastecimiento alterna al servicio público, que no siempre es eficiente para cubrir las necesidades de la población.  “Los sistemas de captación de agua de lluvia permiten recuperar parte del control sobre el abastecimiento”.  

Manifestó que Xalapa es una ciudad que presenta mucha lluvia, lo que es una invitación natural para que la población cree espacios verdes y haga uso de la creatividad al diseñar sus huertos. 

Diferencia

La chef profesional, Pilar Córdova, mencionó que los cocineros tienen la responsabilidad de llevar alimentos sanos y equilibrados a la sociedad y no tan sólo de diseñar platillos atractivos.  

Agregó que los residuos de la preparación de los platillos pueden ser reciclados, como el aceite de cocina quemado.  

“La cocina es una excelente aliada para promover la salud entre la población y el cuidado al medio ambiente”, aseguró.  

Daños a la salud

El titular de la COSUSTENTA, Miguel Escalona, comentó que la sociedad actual se debate entre la disyuntiva de llevar una alimentación sana o industrial, pero que la segunda se encuentra llena de sales y azucares perjudiciales para la salud y daña al planeta, ya que se obtiene a través de monocultivos.  

Mencionó que por otro lado la alimentación sana está vinculada a la producción local, que no viaja grandes distancias y carece de productos químicos.  

El académico destacó la importancia de la creación de huertos caseros y de que en esta práctica permee la colectividad, ya que la compañía es un componente importante de su desarrollo. 

Cambios

El reprentante de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Evaristo Ovando Ramírez, afirmó que la pandemia de COVID-19 modificará de manera significativa los hábitos alimenticios a nivel mundial, especialmente los de la población de escasos recursos. 

El ingeniero agrónomo impartió la plática virtual “Seguridad alimentaria POSTCOVID-19”, dentro de las “Tardes de Ciencia”, organizadas por la Dirección General de Investigaciones (DGI) de la Universidad Veracruzana (UV). 

Explicó que de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), la seguridad alimentaria se consigue cuando todas las personas en cualquier momento tienen acceso físico y económico a suficiente alimento seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades y preferencias con el objetivo de llevar una vida activa y sana.  

“Los pilares de la seguridad alimentaria son el consumo, la utilización biológica, la disponibilidad y el acceso”, puntualizó.  

Producción

Declaró que la pandemia de COVID-19 afectó la distribución de alimentos a nivel global, ya que hay menos personas disponibles para su producción y empaque y el traslado de ellos, así como sus puntos de venta, son un potencial vector de transporte de la enfermedad. 

Subrayó que según la firma especializada Messidor (un despacho de consultoría encabezado por el economista Leonel Ramírez), los productores primarios de alimentos afrontan la pandemia de COVID-19 con efectos diferenciados. 

Mientras los productores de básicos como maíz, arroz, frijol y trigo sortean con relativo éxito el paro económico, los de frutas y hortalizas tienen mayores dificultades; en el sector pecuario los comerciantes de leche y huevo presentan menos afectaciones que los de pollo, cerdo y res; por su parte, la industria de alimentos procesados obtiene ganancias en el corto plazo. 

Esperan que las personas en gneral mejoren sus hábitos alimenticios.