Orizaba.- Con el claro mensaje que no hacen falta grandes altares u ofrendas, sino el simple simbolismo interno, el sociólogo y catedrático de la Universidad Veracruzana, Rogelio Allende Hernández explicó que cada vivienda debe recibir a sus ancestros el próximo 2 de noviembre.

La representación de la ofrenda de muertos en diversas instituciones académicas tiene la clara consigna de arraigar la raíz del pueblo mexicano, basado en la representación de elementos que se comparten, explicó.

“Lo llaman una tradición pero para mí es parte de una cosmovisión y una cultura de los saberes de los pueblos indígenas, representa su sabiduría y la organización, pero es originalmente mexicano”, dijo.

Refirió que se celebra desde hace siglos “y muchos compatriotas que emigran se han llevado esta cultura y hacen la ofrenda donde andan, pero son fundamentales los elementos que se ponen”, afirmó.

Consideró que durante este ciclo, como se denomina la fecha del 2 de noviembre, se recuerda a los seres queridos que partieron a la otra vida, aunque físicamente ya no se les ve, dentro de la cosmovisión al llegar este ciclo visitan a sus familiares; “es parte de un elemento cosmogónico y cultural que forma parte de nuestra forma interna de vida”.

Explicó que los elementos tradicionales, y originarios de la cultura prehispánica, son la flor de zempazuchil, elote, pan, chocolate, naranja, sahumerio, tamales y alimentos que se comparten con la llegada de los seres queridos.

 

Alejandro Payán Vázquez

El Buen Tono