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AGENCIA

Ciudad de México.- Tirar el papel higiénico en un bote de basura en lugar de depositarlo en el inodoro es una práctica habitual en muchos hogares y baños públicos de México. Sin embargo, esta costumbre está relacionada con las limitaciones de antiguas instalaciones sanitarias, el uso de fosas sépticas y la preocupación por obstruir las tuberías.

Durante años, numerosas familias adoptaron la recomendación de no arrojar el papel usado al excusado, ante el riesgo de que las instalaciones no pudieran evacuarlo correctamente. Con el tiempo, el hábito se transmitió de generación en generación y permaneció incluso en viviendas que cuentan con sistemas de drenaje más modernos.

Especialistas citados en publicaciones sobre higiene y saneamiento han explicado que, en los lugares donde existe una red sanitaria adecuada, el papel higiénico puede desecharse directamente en el inodoro, pues está fabricado para desintegrarse al entrar en contacto con el agua. La investigadora Irma Rosas, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha advertido que almacenar papel con residuos fecales en botes puede favorecer la contaminación del entorno.

El papel higiénico está elaborado principalmente con fibras de celulosa que se separan y debilitan al mojarse. Esta característica permite que se fragmente durante su recorrido por las tuberías y llegue al sistema de alcantarillado, donde las aguas residuales reciben tratamiento cuando existe la infraestructura correspondiente.

No obstante, arrojarlo al inodoro no es recomendable en todos los casos. Las tuberías estrechas, deterioradas o con obstrucciones, así como ciertos sistemas sépticos y redes de drenaje con capacidad limitada, pueden presentar problemas. Por ello, es importante conocer las condiciones de las instalaciones y respetar las indicaciones de los baños públicos o de los responsables del inmueble.

También es fundamental distinguir el papel higiénico de otros productos. Las toallitas húmedas, aunque algunas se anuncien como desechables por el inodoro, las servilletas, las toallas de papel, los pañales y los productos sanitarios no deben arrojarse a la taza, porque pueden tardar más en degradarse y provocar bloqueos en las tuberías y los equipos de bombeo.

Además de las obstrucciones, mantener residuos con materia fecal en un recipiente abierto puede generar malos olores y facilitar el contacto de insectos con desechos contaminados. Si las condiciones del drenaje obligan a utilizar un bote, se recomienda mantenerlo tapado, vaciarlo con frecuencia y limpiar el recipiente.

La presencia de un bote junto al inodoro, por tanto, no significa necesariamente que una vivienda tenga tuberías inadecuadas. La decisión depende del estado de las instalaciones y del sistema de saneamiento disponible. Cuando el drenaje está diseñado para recibir papel higiénico y no existen restricciones, depositarlo en la taza suele ser la opción más higiénica; cuando hay limitaciones, deben seguirse las indicaciones correspondientes.

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