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Andrés Timoteo
Columnista

CHIVO EXPIATORIO
Como en los viejos tiempos -del duartismo-, la Fiscalía estatal aprovecha una coyuntura judicial para lanzarse contra comunicadores incómodos. Ahora, en el contexto de las investigaciones por el asesinato de la periodista María Elena Ferral, perpetrado el 30 de marzo, tramitó la detención de otro reportero, José Cárdenas Juárez, quien colabora en varios espacios informativos y administra la página digital “Papantla al Momento”.
Los colegas del norte del estado han tomado nota del asunto: es un desquite contra el gremio y se trata de un tinglado para salir al paso del crimen de la periodista Ferral. El reportero Cárdenas fue detenido de forma irregular, le fue negada la asistencia de su abogado y se le retuvo indebidamente en instalaciones oficiales. Vaya, le aplicaron el clásico ‘sabadazo – o “sabadaba”, según el léxico del gobernante en turno-.
El caso tiene visos, por supuesto, de ser un montaje al que también se sumaron los inescrupulosos de la Comisión de Protección -risas- de Periodistas quienes han llegado al extremo de respaldar que el aparato judicial sea arrojado contra el comunicador Cárdenas. No tarda la jauría a sueldo en salir a enlodarlo a fin de tratar de acomodar la teoría oficial en el imaginario colectivo. Igual que en los viejos tiempos, ya se dijo.
¿Se acuerdan cuando la procuraduría duartista en el 2012 intentó acusar a varios compañeros de estar involucrados en el asesinato de la querida Regina Martínez?, ¿cuándo ordenó tomar moldes dentales a reporteros amigos de la periodista para acomodar las pesquisas e inculparlos atribuyéndoles ser quienes habían mordido el cuerpo de la compañera? Esos periodistas eran también del grupo de los incómodos para el gobierno de Javier Duarte. Ahora, ocho años después, se repite la historia.
Los compañeros de la región del Totonacapan relatan que, en octubre pasado, Cárdenas tuvo desavenencias con enviados del secretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros, porque en el portal “Papantla al momento” y en los despachos informativo que hacía a otros medios de comunicación dio cobertura al desaseo en las asambleas del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y a los señalamientos contra Cisneros.
El compañero se negó a censurar voces de personajes que denunciaron la intervención del secretario de Gobierno en la vida interna del partido y en especial no quiso obedecer la “sugerencia” de los personeros del funcionario para atacar mediáticamente a políticos como el diputado federal, Jaime Pérez Bernabé, quien acusó directamente a Cisneros Burgos del cochinero en Morena. Hoy se la están cobrando desde la Fiscalía estatal.
Ayer, antes de ser ingresado al reclusorio de Papantla, Cárdenas afirmó: “esto es lo que me gano por decir las cosas contra el gobierno del estado”. Patrocinio Cisneros ya tienen a su primer periodista preso. Nauseabunda es la actuación de los que cobran por “defender” al gremio prestándose a la mascarada. Esos holgazanes respaldan a la Fiscalía contra el compañero por conveniencia ya que ahora que están extinguiendo fideicomisos y organismos inservibles quieren seguir en la nómina. Repugnantes.
 
DÍA 45: POPULISTAS EN APUROS
Campanas al vuelo en Europa porque el fin de semana continuó aplanándose la curva en la estadística de decesos por Coronavirus. Italia solo registró 260 muertos de sábado a domingo, España 288 y Francia 242. Son las cifras más bajas desde mediados de marzo y representan casi un tercio de la ‘cresta’ que llegó a registrarse de hasta 900 fallecidos en 24 horas. Ayer domingo también en España se permitió la salida del confinamiento, por algunas horas, a niños y adolescentes menores a 14 años.
Estos volvieron a correr en las calles y jugar en los parques y plazas públicas. Así será por lapsos cortos y con todas las precauciones porque se pueden convertir en portadores del virus Covid-19, incluso asintomáticos, y llevarlo a sus hogares donde habitan mayores y provocando una segunda ola de contagio. La “liberación” de los niños y adolescentes es a tientas, “acariciando el filo de la guadaña”, explicó un especialista del Ministerio de Salud porque nadie sabe el resultado. Se pisa tierra incógnita, pues.
Y en el terreno político también hay suelo minado sobre el que caminan los gobernantes populistas, los negacionistas de la pandemia que no quisieron decretar a tiempo la emergencia de sus países ni activar planes de protección a la gente. El virus con sus secuelas sanitarias, económicas y sociales los tiene en apuros, acorralados. Uno es el norteamericano Donald Trump quien ya suspendió sus conferencias de prensa diarias para no seguir enredándose con su propia lengua.
El dislate más reciente fue recomendar que se inyectará luz ultravioleta a los infectados del Covid-19 o que estos tomarán cloro para matar al virus, lo que desató una ola de accidentes porque hubo ingenuos que comieron detergente. La popularidad de Trump, a siete meses de la elección en la que quiere reelegirse, va en picada. Su lengua lo pierde.
Algo igual sucede con el mexicano Andrés Manuel López Obrador quien ha manejado desastrosamente la crisis. Culpa a todos de la pandemia y ha llegado al despropósito de sugerir que tras de ésta se encuentran sus enemigos políticos, los conservadores. Se niega a apoyar a los creadores de empleo y todo lo reduce a los programas asistenciales que ya tenía en marcha y que en realidad son para mantener su clientela electoral.
Pese a la severa crisis financiera que ya se cierne, el tabasqueño se rehúsa a cancelar obras faraónicas que terminarán en enormes ‘elefantes blancos’: la refinería Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía. ¿Dónde van a vender la gasolina si el precio está por el suelo?, ¿quién va a viajar en el tren turístico si apenas habrá dinero para comer?, y ¿qué aviones van a aterrizar en su aeropuerto si la industria aeronáutica ya está en crisis mundial? Ahora, los que también pagarán el costo de su capricho son los burócratas y trabajadores petroleros a los que les desplumará sueldos y prestaciones.
En Brasil, el derechista Jair Bolsonaro acaba de echar al ministro de Salud por seguir recomendando el aislamiento social contra el Coronavirus en lugar de respaldarlo para que la gente regrese a las calles y se mueran los que se tengan que morir. Bolsonaro -al igual que López Obrador y Trump- está en su peor momento en cuanto a la aceptación popular y ya hay llamados para que la turbamulta obligue a su destitución. Para los populistas de México y Estados Unidos, el castigo vendrá en las ánforas electorales dentro de algunos meses.

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