Andrés Timoteo
Columnista

GENOCIDIO TRAS LOS MUROS
La peste del Coronavirus se cebó en los asilos de ancianos europeos que aportaron hasta la mitad de la totalidad de muertos. La catástrofe humanitaria en esos lugares fue mayor a causa de las decisiones médicas y políticas que le abrieron la puerta a la gripe. Por eso, a la par que se avanza en el desconfinamiento también surgen las primeras denuncias judiciales contra los que incurrieron en la negligencia que cobró miles de vidas.
Los sociólogos ya lo señalan abiertamente: en los ancianatos hubo un genocidio que no debe quedar sin castigo. En España, por ejemplo, de los 27 mil 200 fallecidos por la pandemia, 19 mil 400 fueron senectos que perecieron en las cinco mil 457 residencias de retiro. Y en esta semana, el país arde tras conocerse que la Comunidad de Madrid -o sea, la gubernatura de la provincia- envió en cuatro ocasiones cartas a los hospitales públicos para que no recibieran a enfermos ancianos con alto grado de deterioro físico, discapacitados y dependientes de terceras personas.
Los nosocomios obedecieron la petición del gobierno provincial y negaron el acceso hospitalario a miles de adultos mayores provenientes de los asilos y entonces estos murieron sin la atención médica debida. Ahora, al menos 26 familias presentaron las primeras querellas para llevar a juicio a la derechista Isabel Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, al titular del Consejo de Sanidad, Enrique Ruiz y a los responsables de 10 de las 475 residencias en la capital española. Los acusan de los delitos de homicidio imprudente, trato vejatorio, prevaricación y denegación de auxilio.
En Francia, de los 29 mil 320 fallecidos por el COVID-19 casi la mitad -14 mil- fueron residentes de siete mil EHPAD (Establecimientos de albergue para personas adultas dependientes, por su traducción del francés). A mediados de marzo, la Gendarmería Nacional tuvo que ingresar y hacerse del control de uno de ellos, ubicado en el barrio 12 de París donde la plaga infectó a 81 residentes y mató a varios de ellos.
“Es necesario arrojar luz sobre ya que los familiares claman ante un muro de silencio, un muro de mentiras sobre lo que ahí pasó y el único modo de romper ese muro es que la justicia penal investigue y haga salir la verdad”, señaló el abogado Christophe Lègue-Vaques que representa a varias familias en la denuncia presentada por el delito de no asistencia a personas en peligro y homicidio involuntario.
Además, los deudos exigen castigo porque se impidió a los familiares asistir a sus ancianos que fueron dejados a su suerte en esos asilos. “Nos robaron los últimos instantes con ellos, nunca tuvimos noticias sobre su estado de salud, muchos ni siquiera nos enteramos de que habían enfermado hasta que nos dijeron de su muerte”, denuncia Sabrina Deliry, cuya madre murió sola y sin asistencia médica en una residencia de Clamart, comuna al sureste de París.
Ya hay en curso una denuncia colectiva contra al menos una decena de residencias de retiro. A la par, la Fiscalía de París anunció la apertura de una investigación sobre la gestión de la crisis por la epidemia de COVID-19 de parte de las autoridades tras dar curso a 62 de las 80 denuncias presentadas por ciudadanos. A los funcionarios se les acusa de poner en peligro de vidas ajenas, no asistencia a persona en peligro, abstención voluntaria de combatir un siniestro peligroso y homicidios y heridas involuntarios.
En Italia, de los 34 mil 200 fallecidos por el Coronavirus 13 mil eran ancianos que fallecieron en las llamadas Residencias Sanitarias Asistidas (RSA), donde se dieron escenas de miedo: los ancianos agonizaron solos, a veces atados a las camas, sin medicamento ni asistencia suficiente y sin que sus familiares fueran avisados de su enfermedad. El 28 de abril pasado se fundó el colectivo “Noi denunceremo” (“Nosotros denunciaremos”) para exigir que se investigue y castigue la negligencia en los asilos.
“No queremos venganza sino justicia para nuestros viejos”, afirma Stefano Fusco, el presidente de la organización quien al momento ya acompaña a los familiares de 250 adultos mayores fallecidos que iniciaron procesos judiciales contra el gobierno italiano. “Algo muy feo pasó en esos lugares, nuestros padres y abuelos fueron engullidos por el terror que ahí tuvo lugar, vivieron un infierno antes de morir”, acotó. Tan sólo en esos tres países, España, Francia e Italia, más de 46 mil residentes de ancianatos cayeron por la peste. Un genocidio tras los muros y al mismo tiempo a la vista de todos.
 
EL VIRUS DE LA CORONA
Desde el miércoles salió a la venta el libro “El Gatopardo de Andrés” del periodista y escritor Rafael Loret de Mola, quien ha documentado a los últimos siete presidentes, escudriñando y exhibiendo las entrañas de su entorno tanto gubernamental como familiar. Ejemplo de periodismo de investigación, Loret de Mola ha redactado 48 libros que son lectura infaltable para conocer los entresijos del poder en México.
Ahora se suma otro más, el del sexenio lopezobradorista -en su primer año y medio- y da cuenta “de sus bajezas, contradicciones, corrupción y traiciones a las causas nobles que abanderó por mucho tiempo” Andrés Manuel López Obrador, expone el periodista. El libro lleva algunas primicias, según adelanta, entre ellas que los tres hijos mayores del tabasqueño, de apellido López Beltrán, ya son prósperos empresarios cerveceros.
Eso explicaría la cancelación -a través de una consulta pública hechiza que se efectuó el 22 de marzo- de los permisos para la instalación de una planta cervecera en Mexicali, Baja California propiedad del consorcio estadounidense, Constellation Brands. Los López Beltrán no quieren más competencia que la que ya tienen con los emporios de Grupo Modelo y Heineken, y habrían usado el poderío presidencial para eliminar a otro potencial rival de mercado.
La portada del libro está ilustrada por la foto de la silla presidencial en la que está sentado un gato de color oscuro y hace referencia, obviamente, a la teoría política del ‘gatopardismo’, es decir cambiar algo superfluo para que en el fondo nada cambie. La simulación pues. Es más, Loret de Mola juega con las palabras del contexto actual y dice que México además del Coronavirus padece el “Virus de la Corona”, aludiendo a la presidencia imperial que encabeza el tabasqueño y que es tan nociva como cualquier enfermedad viral. Habrá que leerlo porque es historia que está corriendo.
 
NI COLORES NI IDEOLOGÍA
En temas locales, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) advirtió que expulsaría de su militancia a diputados y ediles que aprobaron la reforma electoral votada en el Congreso del Estado el pasado 12 de mayo. Ya inició el proceso de expulsión del legislador por Huatusco y ex alcalde de Comapa, Antonio García Reyes, quien además también fue echado en días pasados de la representación regional por la Confederación Nacional Campesina (CNC).
Ahora habrá que ver si hace lo mismo con el presidente municipal de Orizaba, Igor Rojí López cuyo Cabildo acaba de avalar dicha reforma constitucional que protege al gobernante estatal, Cuitláhuac García para no someterse a la revocación de mandato en el 2022. En el contenido de la advertencia partidista hay, por supuesto, materia para someter al edil orizabeño a la conclusión de su militancia, y se verá si la dirigencia estatal sostiene lo prometido.
Por lo pronto, se nota algo bizarro en Orizaba pues al grupúsculo que lidera el ex alcalde, Juan Manuel Diez Francos, quien ha gobernado y colocado a dos alcaldes títeres –Hugo Chahín y Rojí López- en los últimos años, siempre se le definió como “priista con el corazón azul” por su tendencia empresarial y ultraconservadora. Sin embargo, algo se torció y ahora tiene la piel tricolor y las entrañas marrones.
¿Qué habrá negociado el alcalde Rojí con palacio de gobierno para el grupo diezfranquista? Algunos dicen que le permitirán seguir gobernando La Pluviosilla a través de otro testaferro además de no auditarle las cuentas públicas y exonerarlo de cualquier anomalía administrativa -léase: ratería-. Entonces, se confirma que a la camarilla política que se apoderó del ayuntamiento orizabeño desde hace casi dos décadas no le importa ni la ideología ni los colores, sino los negocios al abrigo del poder.
Ah, y el damnificado por este pacto de los Diez Francos con gobierno del estado es el diputado local, Augusto Nahúm Álvarez Pellico, quien canturrea que será el candidato de Morena a la alcaldía y aseguraba tener ya la silla municipal en la bolsa. Ni modo, el cargo continuará en las mismas manos. Alguien que le avise al tartufo legislador que “Dios no concede antojos ni endereza jorobados”.