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Alejandro Solís
Columnista

Cuando Donald Trump, mediático desorbitado, toma la biblia haciéndose acompañar de la Guardia Nacional cubiertos por un helicóptero de guerra, atropellando compatriotas enardecidos por el asesinato de George Floyd, para llegar a una iglesia cercana a la Casa Blanca, se sabe poseso de símbolos icónicos imperiales liados al poder superior del que se sienten tocados; lacrado en sus billetes, “En Dios Confiamos” (In God We Trust).
Desesperados por los negativos resultados de su inflacionaria, agresiva y torpe gestión proteccionista, qué, entre otras cosas, hizo talco su sistema de salud pública, los supremacistas gringos descarnan la peculiaridad del Imperialismo, velada por la democracia burguesa: el fascismo.
No entendió que, conservadores, y/o, tecnócratas, ocupando puestos públicos logrados por elección simulada, y/o, selección justificada, disponen de variantes inagotables para taparle el ojo al macho, sin necesidad de usar instrumentos extremistas erráticos desde los tiempos de las fracasadas cruzadas.
Es mejor para sus fines, llegar a cargos representativos engañando, mintiendo y robando a la sociedad la posibilidad de ser realmente diferente. No pocos, compran candidaturas y puestos de “elección popular”. La mayoría salta como chapulín de puesto en cargo, y, sin pena, entre partidos dispares, aparentemente. Total, su paso por las salas del poder es temporal; al cabo de uno, dos, periodos de gobierno pasan a rumiar en lo que para un día sirvieron.
MetafóricasPolíticasPúblicas. A escala local, el asesinato de Geovanni López reproduce personeros “como Trump y Pompeo, que llegan al poder con el voto de los chiflados que el sistema multiplica con la repetición de mentiras, el odio y la cizaña” (M. Elizalde, La Jornada, 11.06.20).
Torpezas de dirigentes de Morena en cargos federales, estatales y municipales perlan de injusticias, agresiones, tomaduras de pelo, decisiones económico políticas erradas, gastos inútiles, cochupos y tranzas de nueva generación. Como el cotidiano cuento de la curva ascendente “aplanada” en medio de 20 mil decesos, reconocidos.
Peor cuatro resulta el endeudamiento de rutina reiterado con firma de 4ªT -según- para aliviar los efectos pandémicos entre clase medieros, pymes, enfermos; y, ejem, para asegurar la viabilidad financiera de los proyectos estratégicos del Tren Maya, Dos Bocas, el Transístmico de Tehuantepec y el Aeropuerto de Santa Lucía.
Toman de pretexto a los primeros, para subsidiar a los segundos. Y, como dice el vate, experto al bate en los debates: los miles de dólares solicitados no son deuda, sino préstamos ya comprometidos, que no han de subsidiar presupuestos deficitarios.
Cómicos son los razonamientos de Herrera sobre la recuperación rápida “pero asimétrica” que se espera de la economía, tan lejana de ser una V perfecta por más parecida a una palomita “de conocida marca de tenis”. O a una “V” de patitas y patines desiguales.
ProteccionismoSistémico. Mientras los administradores del bienestar hacen piruetas, para justificar fracasos, como si fueran logros, un drama para el proletariado resulta ser la lapidaria decisión de reactivar la industria amarradas a la cadena de valor de Estados Unidos, o, sea, las maquiladoras, cuando aún no se mira el último techo de su interminable curva pandémica.
Más horrorosa que el protector escudo de Jesús, y, la hidroxicloroquina de Trump, resulta ser la charada presidencial que exenta de CORONAvirus infectos a quien no miente, no engaña y no traiciona, a pesar de maquillar la realidad mundial con técnicas abrumantes.
OposiciónDescerebrada. No solo fastidian las distorsiones del ejecutivo federal, así mismo resultan las de sus contrapartes cuando miran socialismo, comunismo, o, maduras, en las derechistas acciones de quien no encarna a la izquierda (Cuauhtémoc Cárdenas).
Chata, la derecha, ni siquiera capta que el programa de AMLO se limita a concretar, legitimadas, las exigentes condiciones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para cederle créditos a quien obligadamente los pida. ¿O, será, qué, siendo comparsas, solo se hacen los occisos?
Adelgazamiento del Estado, gobierno austero, disciplina recaudatoria fiscal, presupuesto deficitario, pago puntual de los intereses de la deuda, contrata de más deuda, mano de obra barata y controlada; facilidades para las actividades maquiladoras. Y, paz social.
Cumple el gobierno de la 4ªT todas las condiciones, excepto la última, al costo de imponerle la austeridad franciscana a todos los sectores de las clases sociales, menos a la oligarquía financiera que gana como nunca en plena pandemia. ¿Por qué?
Por el miedo a perder miseras. Amenazadas por vándalos muy organizados, las acciones anarquistas son perfectas para distraer al respetable con aquello del pan y del circo. Dante Delgado y Alfaro gobernador de Jalisco, afirman que los autores intelectuales toman café con AMLO en los sótanos del gobierno, para planear cómo distraer al respetable. Exactamente, como le ordena Pedro Páramo a su caporal: disfraza a los vecinos de revolucionarios para que, cuando vengan los buenos, se pasen de largo.
Lo mismo aplican en las benditas redes sociales. Bots, robots, lo atiborran con defensas y amenazas anónimas, habladurías personales de políticos decaídos, videos insultantes mal editados, burdas declaraciones superficiales, combinadas con finas estampas monumentales atacando la figura presidencial. Balconeado en una mañanera, nadie se hace responsable del abortado Bloque Opositor Amplio, formado al parecer por rencorosos anónimos.
Detrás de todo el perico y contienda entre sectores de la burguesía golpeados por la decisión oligarca de liquidar el modelo político neoliberal, cambiándolo por el de bienestar, hay más de un engaño, un robo y una traición al devenir social, de quienes se autodenominan sus transformadores; así como de la mayoría de sus críticos.
EnemigoMío. Remitir anécdotas aisladas destinan equivocadas conclusiones, cayendo -quiérase o no- en discursos superficiales encubridores de lo que reclaman. Es la marca de mercenarios críticos de la gestión de AMLO por supuestos errores de su administración ejecutiva federal; pero dispuestos a negociar lo que sea, con tal de ingresar al presupuesto. Hasta una suculenta oposición blandengue.
PolíticaEconómicaFina. Más se entiende su dolor, cuando los jóvenes contestatarios -hoy viejitos fracasados- pasaron a retiro forzado obligados por quienes en su tiempo golpearon por no haber entendido las claves del neoliberalismo. Como hoy les pasa con las del bienestar.
CulpaAceptadaRelevaPrueba. De los reformistas electorales, más inteligente salió quién reparte dinero entre los pobres, sabiendo que, al gastarlo, llegan al fondo financiero, sin integrarse al negado salario, ni sumar en esfumadas liquidaciones.
No se deje confundir con infiernillos petateros, fácilmente embutidos en cualesquiera del bonche de partidos, que, pudiendo ser dos, conservadores y liberales, al final, solo es uno: el de los reaccionarios; sin importar ser derechistas o izquierdistas.

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