Andrés Timoteo
columnista

HACE 35 AÑOS, HACE TRES
La aparente preocupación por la pandemia de Coronavirus hizo que pasara un poco desapercibida una de las fechas más dramáticas en México, la del 19 de septiembre, aniversario 35 del terremoto de 1985 y el tercero del 2017. Claramente, esa desmemoria azuzada por la actual situación no alcanzó a los damnificados de aquellas tragedias porque la mayoría sigue padeciendo sus secuelas.
Es decir, aquellos que perdieron algún ser querido en ambos temblores y los que se quedaron sin techo por la destrucción de sus viviendas se acuerdan muy bien. ¿Cuántos murieron? Son cifras misteriosas porque tan deficiente fue el manejo gubernamental en las dos tragedias, sobre todo la de 1985, que nadie lo sabe con exactitud. Hace 35 años habrían sido alrededor de 40 mil fallecidos y en el 2017, unos 400. Lo anterior más los miles de heridos y afectados en su entorno socioeconómico.
Debido a la situación pandémica, el sábado no hubo simulacro general de evacuación en caso de emergencia sísmica, uno de los rituales adoptados desde hace tres décadas para conmemorar la tragedia del 85. No hay que olvidar que uno de los frutos de aquella hecatombe tectónica, en medio de la muerte y el dolor, fue el impulso a la cultura de la protección civil. Solo hubo una pequeña ceremonia oficial y no más.
Otra de las cosechas que se ha repetido tras ambos sismos es el castigo electoral a los gobiernos que se mostraron indolentes e irresponsables cuando la población más necesitaba de ello. Tras el terremoto de 1985 cuando gobernaba el priista Miguel de la Madrid que se quedó pasmado frente a la magnitud del suceso -ojo, no olviden que su secretario de Gobernación era Manuel Bartlett hoy director de la CFE en la “cuarta transformación”, el PRI perdió los comicios presidenciales de 1988 aunque se mantuvo en el poder con un fraude.
En las elecciones del 2018, al año siguiente del temblor del 2017, cuando gobernaba el también priista Enrique Peña Nieto, cuya administración no solo fue indolente, sino que se robó el presupuesto para los damnificados, el tricolor nuevamente fue descalabrado. Así, la inacción gubernamental se convirtió en un anatema para los funcionarios y partidos políticos en el poder. Eso es un saldo positivo que dejaron los temblores.
Por supuesto, también con las tragedias se hicieron negocios desde el poder, y no solo los priistas o panistas sino también los de Morena. No hay que olvidar que en el 2017 ya existía el partido marrón y en un acto de propaganda anunciaron que donaría la mitad de sus prerrogativas partidistas para apoyar a los damnificados. Según lo prometido, mensualmente ingresarían 103 millones de pesos al “Fideicomiso Por los demás” para apoyar a las 45 mil afectados en 325 municipios de Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Morelos, Puebla, Estados de México y Ciudad de México.
¿Qué hicieron en realidad? En total únicamente entregaron 78.8 millones de los cuales solo 64.4 millones fueron a parar al mismo partido y así la donación fue solo de 14.4 millones para los damnificados. El resto se envió al “guardadito” para la campaña electoral del año siguiente, en el mejor de los casos, porque mucho dinero terminó en las cuentas bancarias de los militantes morenistas, los de alcurnia no los de a pie.
Por ese fraude con el dinero de las prerrogativas, el Instituto Nacional Electoral (INE), impuso una multa a Morena por 197 millones de pesos. Y la terca memoria, siempre la terca memoria, ¿recuerdan quién fue una de las más embarradas en ese chanchullo? La zacatecana Rocío Nahle, en ese entonces coordinadora de los diputados federales de Morena, quien organizó el llamado “carrusel de defraudadores”.
Nahle hizo que los legisladores bajo su dirección se presentaran por turnos en sucursales bancarias para realizar depósitos al fideicomiso y casi inmediatamente otros los retiraban. Es decir, fue robo bien planificado del dinero que debió ser ocupado en la ayuda de los damnificados. La hoy secretaria de Energía y aspirante cachirula a la gubernatura de Veracruz también organizó en el sur de la entidad centros de acopio de materiales de construcción y prometió que ninguna vivienda quedará sin levantarse.
Tres años más tarde, en el país y en Veracruz los afectados por el temblor siguen esperando la ayuda prometida. Vaya, ni ahora que Morena es gobierno a nivel nacional y estatal les ha tendido la mano. La mayor parte de los 450 mil damnificados -entre ellos 13 mil de Veracruz- continúan esperando la ayuda oficial. Tal es el saldo extendido del terremoto más reciente. Nada cambió a pesar de la alternancia política, es como si continuaran gobernando los priistas.
 
LOS 650 Y LOS HOMÍNIDOS
Siguiendo en la cuadra política, hay que reparar en la carta abierta firmada por más de 650 intelectuales y difundida el jueves pasado en la cual advierten que “la libertad de expresión está bajo asedio en México. Con ello, está amenazada la democracia” y exigen parar con la estrategia de ataques, descalificaciones y linchamiento contra los comunicadores y la prensa que se muestran críticos a la “cuarta transformación”.
Eso es más que cierto y las famosas “Mañaneras” del presidente López Obrador se convirtieron -además de un espectáculo- en un juzgado público contra quienes se considera como enemigos del régimen y desde ahí se llama la ‘chairada’ para guillotinarlos en las redes sociales-. Eso debe parar, como dicen los firmantes, porque el disenso, incluida la discrepancia política y partidista, el debate, la crítica y la oposición es parte de la democracia.
Atacar a los que cuestionan al poder e incluso exigirles el exilio, como pide el escritor Paco Ignacio Taibo, asesor del lopezobradorismo y director del Fondo de Cultura Económica, no solo es intolerancia sino fascismo. Y ojo, aunque entre los firmantes hay personajes cercanos a los regímenes pasados y uno que otro impresentable, la mayoría son creadores de primera línea que han dado mucho por el país y que no fueron cómplices del pasado.
Se debe repudiar que no se permita el disenso ni el debate en un país que aspira a ser democrático y plural. También hay que detener a los ignorantes que con antorcha en mano descalifican a los 650 firmantes, aun cuando seguramente nunca han leído nada de ellos ni conocen su obra o su aportación al país. Actualmente en México, la represión contra los críticos no la ejecutan directamente los funcionarios ni las policías secretas sino una horda de homínidos primitivos, aunque siempre azuzados por el gobernante. Y eso debe parar
 
EL DILEMA MUNDIAL
Si hace una semana la orden de confinamiento general para la población de Israel durante quince días – y que comenzó el viernes pasado- convulsionó al mundo ya en la 2C-19, es decir la segunda ola de la pandemia de Coronavirus, ahora la disposición para que a partir de hoy se restrinja la movilidad de 850 mil personas en Madrid, la capital de España, elevó el nivel de histeria en Europa.
Desde este lunes en 37 zonas de Madrid, consideradas las más afectadas por el rebrote de la epidemia serán sometidas a una serie de medidas para tratar de detener los contagios masivos: movilidad reducida de vehículos y personas, cierre o reducción de horarios en lugares de ocio como restaurantes, bares, cines y plazas comerciales, prohibida la reunión de más de personas tanto en la vía pública como en áreas privadas, y la reducción a entre 15 y 10 personas en crematorios y sepelios.
Los que violen esas disposiciones que estarán vigentes durante catorce días recibirán multas que van de los 600 euros -15 mil pesos- a 600 mil euros -15 millones de pesos-. Vaya, solo con valorar el monto de esas sanciones económicas se palpa el miedo que se tiene a la segunda ola pandémica pues son verdaderas fortunas las que se exigirán a quienes violenten las disposiciones sanitarias. Estas sanciones son mucho mayores a las aplicadas durante la primera oleada sucedida entre marzo y mayo.
España ocupa hoy el lugar que Italia tuvo en la primera embestida pandémica, pues es su epicentro europeo, aunque el resto de los países no se encuentran muy lejanos y en Francia, Italia, Reino Unido y Alemania, por citar a los más poderosos económicamente, también se han endurecido las medidas por el rebrote gripal. La acrobacia de los gobiernos para evitar un segundo encierro es evidente. Hay un pavor al confinamiento total que, aseguran, acabaría con la recuperación económica a mediano plazo. He ahí un dilema mundial y moral: la salud o el bolsillo.
En México se optó por lo segundo desde el inicio de la emergencia pandémica y ahora todos están en las calles. Ya se reabrieron centros comerciales, cines, templos, restaurantes y demás sitios de concentración masiva de personas. Ya no se diga las aglomeraciones en protestas contra el gobierno u actos oficiales del mismo. ¿Se imaginan aplicando multas por 15 mil o 15 millones de pesos a los desobedientes de las restricciones sanitarias?
Lo que priva en el país son dos cosas: la falta de autoridad y la carencia de disciplina social. Claro, todo aderezado con la precaria situación económica que hace que millones de personas no puedan realizar el confinamiento y, por otro lado, la corrupción y la desidia gubernamental que se niega a establecer planes de ayuda para hacer cumplir el aislamiento colectivo y demás disposiciones para detener la epidemia. 
No hay ni siquiera lo mínimo como promover el uso de mascarillas, la distancia social y la higiene personal. Ni programa ni ejemplo desde quienes gobiernan. Entonces, sí en Europa están temblando de miedo por la segunda ola pandémica que se agravará con los fríos del otoño y el invierno, aun cuando se imponen medidas severas a la población, imagínense lo qué se espera en México donde todos andan como si fuera carnaval.