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El minutero

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PRE-DERROTAS II

Hace unas semanas se obtuvieron los resultados de diversas encuestas realizadas en el país sobre las perspectivas electorales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para el año próximo cuando se celebrarán elecciones locales en 14 entidades. Tales sondeos permitirán al nuevo gobierno federal, encabezado a partir de diciembre por el copetón Enrique Peña Nieto, y al mismo tricolor, tomar sus previsiones rumbo a las contiendas estatales.

Para nadie es un secreto que el regreso del priismo al poder presidencial tiene como objetivo restaurar el centralismo en todos sus aspectos, pero en especial en el político-electoral, de tal forma que el próximo ocupante de Los Pinos, tendrá el control de su partido, del órgano electoral, el Instituto Federal Electoral (IFE), del Poder Judicial, incluidos los tribunales electorales, e intentará regresar al redil a los gobernadores de los estados para que la selección de candidatos a cargos de elección popular se regrese al altiplano.

En pocas palabras, en el Distrito Federal se concentrarán las decisiones en dichos campos y de ahí el interés en decidir e incidir en la postulación de cuadros  en el 2013. Por ello, el interés de medir la popularidad no sólo de los aspirantes electorales  ventilados en la prensa y en los corrillos políticos locales sino también de los propios presidentes municipales e incluso del gobernador en turno para prever triunfos o fracasos. 

 Y en Veracruz, el panorama pinta mal para el tricolor pues la llamada “clase priista” está famélica y prácticamente no tiene, hasta el momento, aspirantes que garanticen una victoria en los comicios del 2013. Son escasas las posibilidades de obtener buenos resultados, si es que llegan los actuales personajes que se ventanean en los medios de comunicación, debido a su impopularidad – el uso de recursos públicos y otras artimañas es otro cantar – pero la realidad es que se tienen focos de alerta encendidos en los municipios que son política o económicamente muy influyentes.

La lectura que dieron los sondeos es de preocupación en el altiplano. En Jalapa, la capital del estado,  la peor evaluada es la alcaldesa Elizabeth Morales García, pues los ciudadanos le atribuyen la desidia en el ejercicio de gobierno, el dispendio de recursos públicos para hacerse de una fortuna personal y sobre todo los escándalos de su vida personal que trascendieron de lo privado a lo público. Además del nepotismo por tener a personas consentidas en la nómina municipal y el descuido de la ciudad, llena de baches, sucia, con un tráfico vehicular atroz y las colonias populares abandonas por falta de obra pública importante, se adiciona el tema de la inseguridad.

Los xalapeños viven días inéditos, presos del miedo por la delincuencia incontrolable: hay secuestros y desapariciones de jóvenes casi diariamente, un centenar de pandillas juveniles se reparte la ciudad, los robos violentos a transeúntes se cometen en pleno centro de la ciudad y son cotidianos los casos de homicidios violentos y asaltos a casas-habitación. El gobierno municipal de doña Elizabeth ni ve ni oye esa realidad, se dedica a cortar listones y a pagar gacetillas de prensa, aunque a pesar de ellos no logra engañar a los xalapeños, y su nivel de aceptación por esa desidia está en el sótano.

A la alcaldesa xalapeña se siguen, en impopularidad, los dos diputados locales –pues la capital veracruzana se divide en los distritos Urbano y Rural-, Américo Zúñiga Martínez y Carlos Aceves Amezcua. El trabajo legislativo de ambos es de un gris intenso, y los dos son derrotas seguras para el tricolor de acuerdo a los resultados de las encuestas. Zúñiga Martínez canturrea por todas partes –incluidas filtraciones a la prensa- que será el candidato del PRI a la alcaldía porque ese fue un acuerdo del gobernador Javier Duarte con su padre, el eterno burócrata Guillermo Zúñiga, flamante rector de la apócrifa Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV). Muchos apuestan a que desde Los Pinos obligarán a romper otro pacto.

 

A MECATE CORTO

La senadora suplente Érika Ayala, secretaria del Comité Directivo Estatal del tricolor, y líder del sindicato del Colegio de Bachilleres, no sale mal evaluada pese a que se le relaciona con Morales García, en cambio, los xalapeños no votarían por Michelle Servín, actual directora del DIF municipal, a quien la alcaldesa pretende catapultar a un puesto de elección popular, ni por el ex diputado federal, Silvio Lagos ni por el actual legislador, Alejandro Montano, ex secretario de Seguridad Pública en el sexenio de Miguel Alemán.

El mejor calificado en Xalapa es el empresario Ricardo Ahued, ex alcalde y ex diputado federal, aunque ha manifestado públicamente  que no le interesa volver a ser edil, pues ya ocupó el Ayuntamiento en el trienio 2005-2007. De tal postura, los otros NiNis y ÑoÑos se agarran para anticipar candidaturas amarradas, pero los conocedores afirman que también desde Los Pinos podría venir un llamado a Ahued para que trate de evitar que el Ayuntamiento jalapeño sea ganado por la oposición en el 2013. Los otros aspirantes solo garantizan el camino al precipicio.

 Y algo muy indicativo es el caso del rector de la Universidad Veracruzana (UV), Raúl Arias Lovillo, quién es el “tapado” del PRI para lo que se ofrezca en Xalapa, ya sea la alcaldía o la diputación local, y fue incluido en la evaluación demográfica. En la misma, el derechista funcionario universitario, tiene el voto de repudio de la mayoría de los jóvenes –léase estudiantes y entiéndase, universitarios-. Es decir, su paso por la rectoría durante ocho años no le sirvió para ser popular ni siquiera en el sector estudiantil. Vaya paradoja, la acotación en el reporte es que Arias Lovillo tampoco es garantía de triunfo para el priismo. En pocas palabras, está cosechando lo que sembró.

 Los bien enterados sobre tales evaluaciones demográficas – que son un tipo de radiografía previa al inicio del año electoral, cuyo calendario inicia en el mes de noviembre- aseguran que el gobernante en turno, Javier Duarte de Ochoa, tiene la advertencia dada desde el altiplano de entregar buenos resultados en el 2013. Es mentira eso de que goce de buena aceptación y capacidad de negociación con la burbuja peñaniestista sino al contrario, pues las cuentas electorales del pasado primero de julio lo pusieron en tela de juicio. De ahí que, afanosamente, le entró de lleno al proselitismo adelantado visitando los distritos que el PRI perdió en este año, sobre todo Córdoba, Boca del Río y el puerto de Veracruz. Prometiendo y prometiendo para elevar su alicaída popularidad pues también fue medido y salió muy mal.

El 2013 es la antesala del 2016 pues los presidentes municipales y diputados que se elijan serán los operadores de los comicios para renovar la gubernatura. Por ello, al priismo aldeano y al mismo ocupante de Palacio de Gobierno los traerán a “mecate corto” para que no se repita el desastre electoral de este año. Y el otro colofón del asunto es que no regresa el ex gobernante Fidel Herrera como operador electoral por más que los nostálgicos lo invoquen y le prendan veladoras. El copete mayor que ocupará Los Pinos no lo quiere ni siquiera para comprar votos o robarse las ánforas electorales. 

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