ROMPECABEZAS

Aunque el Gobierno, lo haya negado y use la infraestructura pública para enviar desmentidos, uno de los integrantes de la familia Barquet, se encuentra en problemas judiciales. En días pasados se divulgó que, José Barquet había sido detenido por elementos de la Secretaría de Marina y tras dos días de silencio, el influyente tío utilizó los recursos estatales, incluida la Coordinación de Comunicación Social, para defender el honor de sus parientes.

En un comunicado  –enviando a los medios informativos y en la mayoría de los casos, pagando la inserción… ¿con fondos públicos?- se negó que estuviera tras las rejas e involucrado en actividades ilícitas. “Está haciendo su vida normal”, dijo en el boletín-declaración pero en Córdoba nadie lo ha podido ubicar. Se hizo “ojo de hormiga” como dicen en el pueblo. Ahora, dos  tíos del mismo pariente, Oscar y Miguel Barquet Viñas, promovieron sendos amparos judiciales para no ser detenidos y se les involucra con el crimen organizado.

Como se recuerda, Oscar Barquet Viñas fue hace tiempo titular de la Dirección Municipal de Tránsito en el puerto de Veracruz, famoso por sus desplantes e insolencias, y después se regresó a su natal Córdoba para encargarse –y eternizarse- del mismo rubro en el cual ha durado más de diez años. Han pasado Ayuntamiento tras Ayuntamiento y el señor es inamovible. Sin embargo, desde hace días Barquet Viñas no se aparece en su oficina.

Obsequioso con los suyos -¿o será con sus cómplices?- el alcalde, Francisco Portilla Bonilla, se convirtió en vocero del funcionario, revelando a la prensa local que éste se había “enfermado”, curiosamente cuando se encontraba en el extranjero visitando a una de sus hijas y por eso no puede regresar. Traducción: el funcionario municipal dejó botado el cargo de buenas a primeras y por si fuera poco, se encuentra fuera del país. Vaya que el miedo no anda en burro.

Por si fuera poco y sin ningún recato,  Portilla Bonilla, aseguró que la chamba para Barquet se la seguirá guardando “por el tiempo que sea necesario”. Segunda traducción: seguirá cobrando su abultado sueldo mensual mientras logra arreglar sus asuntos judiciales. Bien dicen que la crisis de seguridad y legalidad en México es porque la política se degradó tanto que ya las palabras “ética” y “honestidad” no significan nada para sus protagonistas.

Si al señor Barquet se le persigue por haber cometido un supuesto delito, lo correcto sería exigirle que se separe del cargo mientras lo resuelve. No se puede tener funcionarios de dudosa reputación en cargos tan cuestionados como es la seguridad vial y el control vehicular. La especie –junto con el escándalo de los policías que no aprobaron el examen de confianza pero que siguen laborando por capricho de Portilla- aclara el rompecabezas sobre los motivos porqué la seguridad municipal en Córdoba se encuentra de cabeza y la inseguridad campea en toda la ciudad. De eso, tiene mucho que explicar el edil Portilla Bonilla porque, si no despide a su director de Tránsito, se entiende que lo está protegiendo. ¿No creen?

Los Barquet y los Bernardi, no son los únicos adinerados que están en el ojo del huracán pues también corre el rumor insistente que hay más empresarios de la zona Centro y también de la conurbación Veracruz-Boca del Río que andan en las mismas. Es más, muchos están analizando muy seriamente la posibilidad de “enfermarse” y si es en el extranjero, mejor, ante la posibilidad de que les caiga la voladora por los pecados cometidos en el sexenio pasado –y que los hicieron multimillonarios- pero que en los expedientes ministeriales siguen vigentes.

 

EL MALQUERIDO

Pero regresando al funcionario, éste no ve la suya con el escándalo de sus parientes políticos pues el asunto en nada ayuda al gobierno de Javier Duarte de Ochoa que se conozca que gente cercana al segundo funcionario en importancia en el organigrama estatal se encuentra bajo cuestionamiento legal. 

Todos los analistas coinciden que Buganza sería el mejor candidato que podría postular el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Córdoba… ¡pero para la oposición!, pues además de que nunca ha sido aceptado por los priistas y es repudiado por el panismo al saltar hacia la fidelidad, también ahora carga con las pifias cometidas en su cargo y los escándalos judiciales de su parentela. Es algo que le tienen guardado en aquellos lugares.

Al todavía secretario de Gobierno habrá que recitarle aquel proverbio bíblico que cita “los rumores son bocados suaves que penetran hasta las entrañas”. De ahí las filtraciones en artículos de opinión que lo ubican como candidato en Córdoba o como sustituto en la Secretaría de Comunicaciones de Veracruz (Secomver).

Se ha dicho que es ingeniero y no abogado, estaría mejor en Secomver, pero en  lo que no han reparado sus promotores es que, en efecto, no es abogado -de  ahí las pifias cometidas, como el dar por hecho de que los tuiteros María de Jesús Bravo y Gilberto Martínez Vera estaban involucrados con el crimen organizado como lo aseguró en una entrevista radiofónica para una estación del Distrito Federal cuando no existía un fallo judicial en su contra- pero tampoco es ingeniero que tenga que ver con carreteras, planos y topógrafos.

Es ingeniero industrial y en  pocas palabras no sabe levantar  ni un puente vacacional. Entonces, si lo mandan a la Secretaría de Comunicaciones pues hasta esa dependencia se llevará sus marras. Pero muy independiente de eso, de todos los rumores que lo envuelven, sólo una cosa es certera: el persignado cordobés ya perdió la bienquerencia de la prosperidad y en el actual gobierno estatal ya no saben cómo sacudírselo de encima. De ahí alguien está haciendo que le llueva en su milpa –algunos procesos judiciales contra sus parientes políticos están en la procuraduría estatal, afirman- o tal vez será el karma que ya lo está alcanzando. Ambas cosas son posibles.

 

INCONGRUENCIA

Y siguiendo en el tema de los adinerados envueltos en líos legales, hace una semana, tras la detención del constructor Luis Moreno García –presunto prestanombres de un ex gobernante estatal- en el puerto de Veracruz y al que se le acusa de un fraude de 128 millones de pesos en agravio de su socio, el ex regidor priista Alfonso del Rayo Mora, en un proyecto inmobiliario de la llamada Riviera Veracruzana, un grupo de empresarios firmó un desplegado de apoyo que fue insertado en periódicos de la zona.

Entre los firmantes figuraba Alfonso Delgado Morales, hijo del ex gobernador Dante Delgado Rannauro, a quien señalan de incongruente sus propios conocidos por apoyar a Moreno García, y por ende al ex funcionario estatal que sería el  verdadero autor intelectual del fraude inmobiliario, cuando él mismo cordobés fue víctima de un chanchullo similar durante el sexenio de la fidelidad. La familia Delgado Morales es propietaria de un fraccionamiento en la conurbación Boca del Río-Alvarado.

Dicha zona residencial,  ubicada cerca del  lujoso conjunto habitacional que es propiedad del magnate Valentín Ruiz, se suscitó un litigio desde el sexenio pasado pues otro político metido a los negocios inmobiliarios, el oficial mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), Edgar Spinoso Carrera, se apropió de dos hectáreas en la colindancia de los terrenos de la familia Delgado por lo que éstos presentaron una denuncia por el delito de despojo.

La querella nunca prosperó porque desde palacio de gobierno se protegió al funcionario, que en ese entonces también despachaba en la SEV, y a la llegada de Duarte de Ochoa al gobierno estatal también se le dio la protección y las facilidades para que ganara el pleito a los Delgado Morales, quedándose con las dos hectáreas cuyo precio se cotiza en dólares por la plusvalía de la zona.

Dante Delgado fue víctima del fraude y del manoseo judicial a favor del poderoso funcionario originario de Martínez de la Torre, protegido del innombrable, y pese a ello, ahora el líder del Partido Movimiento Ciudadano apoya a otro defraudador similar, Moreno García.  ¿Qué intereses tan abultados habrá detrás de ese caso para que el defraudado Dante Delgado guardara en el baúl la congruencia y pusiera a su heredero a firmar el apoyo hacia otro defraudador?, es lo que se preguntan los propios cercanos al ex Senador.