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LAS POSADAS

Para algunos priístas del gabinete próspero, el Congreso local y en la legislatura federal,  éste será el último diciembre en que cargarán a Los Peregrinos en esos lugares, pues están con un pie en el estribo para irse a la contienda electoral del 2013, cuando se renovarán las alcaldías y las cincuenta diputaciones en el Congreso local. Los indicios –por decirlo así, pues la promoción es  demasiado  burda- indican que desde Palacio de Gobierno ya se tomaron decisiones en varios ayuntamientos y distritos. A tres meses de que llegue el plazo de postular a los candidatos –según el calendario oficial será por el mes de marzo-, ya se busca  imponer en Boca del Río al pequeño secretario de Comunicaciones –ojo, pequeño no es por el tamaño físico, sino por el político- Raúl Zarrabal Ferat, y los díceres señalan al actual munícipe, Salvador Manzur como el abanderado a la diputación local.

Esa dupla es de antología, pues ninguno tiene nada para ganar, aunque sí para llegar a la nominación. Hasta donde se sabe, Manzur ha apelado al compadrazgo con el gobernante estatal, pues no quiere ir por la postulación nominal sino por la vía plurinominal, pues le tiene miedo a que los boqueños se vuelquen en las urnas en su contra por su mal desempeño edilicio. A la vez, también trata de amarrar la promesa del compadre para presidir la Junta de Coordinación Política en la próxima legislatura estatal.

A su vez, en el puerto de Veracruz hay versiones que indican que la impuesta por la alcaldía será  la diputada local Ainara Rementería, pero el asunto suena más a capricho que a estrategia política. La bella legisladora no ganará porque se le juntarán dos tormentas: la negra fama de su papa, el ex alcalde Jon Rementería, considerado entre los peores ediles que han gobernado y la mala fama del actual Ayuntamiento que encabeza la oaxaqueña Carolina Gudiño Corro. Su postulación será un manjar para la oposición, y la diputada Rementería necesitaría un verdadero milagro para triunfar.

De los otros nombres que se han barajado, entre ellos varios protegidos de la actual alcaldesa, incluido su marido, Víctor Hugo Vázquez Bretón, a quien los jarochos burlonamente bautizaron como “El primer damo”, están para llorar. La caballada priísta está famélica en el puerto, y de ahí que han surgido nombres alternos de empresarios como Marcelino Fernández, dueño del Gran Café de la Parroquia, Enrique Cházaro Mabarak, propietario de Gas Mabarak, y Ramón Poo Gil, de las tiendas de electrónicos Contino, e hijo del ex alcalde Gerardo Poo Ulibarri  para tratar de salvar la elección.

Los tres aparecen con buena aceptación en las encuestas levantadas hasta el momento, y serían los únicos que  harían que PRI no sufra un descalabro en los comicios venideros. De igual forma, en Boca del Río se mantiene como mejor opción en las encuestas el empresario radiofónico Baltazar Pazos Gómez, dado que la formula Zarrabal-Manzur, propuesta desde Palacio de Gobierno, camina hacia el desbarrancadero. Lo curioso del caso es que los empresarios –salvo Cházaro Mabarak, que ya se promociona mediáticamente- se han mantenido cautelosos porque aún obteniendo la nominación, tendrán que trabajar contra corriente para no ser víctimas del voto de castigo que boqueños y porteños preparan contra los gobiernos priístas de Manzur y Gudiño.

El desprestigio de ambos munícipes es tan grande que los sondeos indican que la ciudadanía no votará por alguien que sea respaldado, o lo vean haciendo campaña con ellos. Como estrategia paralela, también se tienen los nombres de los periodistas Tonatiuh Pola, conductor de Telever, y Ana Guadalupe Ingram, actual directora de Radio del Gobierno estatal, como opciones viables  para salvar al priísmo del desastre en cuanto a las diputaciones locales, tanto en los distritos de Veracruz Rural (Boca del Río) como Veracruz Urbano.

 

BUEYES, MULAS Y 

BORREGOS

En Córdoba es casi un hecho la dupla Marco Antonio Aguilar Yunes-Juan Manuel del Castillo para la presidencia municipal y la diputación local, respectivamente, aunque los dos tampoco tienen el triunfo en el bolsillo. Al igual que en la conurbación Veracruz-Boca del Río, la mala fama del alcalde Francisco Portilla los afectará invariablemente. De los dos, el más débil es Del Castillo, quien no sólo es desconocido por los cordobeses,  sino que su única trayectoria política es cargarle la maleta al jefe en el último par de años, mientras que hay cuadros priístas -que han militado durante años y trabajado por el partido- que serán marginados.

La imposición de Del Castillo lastimará a muchos que son verdaderos militantes del priísmo, y que ven a este personaje como un advenedizo. Todo indica que la nominación de Juan Manuel del Castillo podría reproducir el caso del infumable Francisco Cessa Servín –y eso que éste sí es cordobés de nacimiento- pero nunca tuvo empatía ni con los priístas ni con los ciudadanos, y he ahí los resultados de la jornada electoral del mes de julio.

Las cartas para Orizaba son nebulosas todavía, aunque se habla de que el ex alcalde Juan Manuel Diez, actual diputado federal, quiere regresar al Ayuntamiento, pues en el recinto parlamentario casi le ponen unas orejas de burro por no saber hacer la tarea, y lo más difundido –ojo, que no más destacado- que ha hecho es proponer la Ley Chicle. De ser así, Diez Francos tendrá que maniobrar para quitarse del camino al par diputados locales Víctor García Trujeque y Victor Castelán Crivelli, que buscarán la misma postulación. Poco tendrá que preocuparse de su archienemigo, Fidel Kuri Grajales, porque es el que tiene menos posibilidades, dado que es uno de los malqueridos de Palacio de Gobierno.

En Xalapa, los priístas tendrán que pedir un buen milagro durante Las Posadas, porque la opción que pretende Palacio de Gobierno para el Ayuntamiento es la que menos puntaje tiene en todas las encuestas levantadas. Se trata del diputado local, Américo Zúñiga, hijo del responsable de los fraudes a miles de estudiantes con la llamada Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), Guillermo Zúñiga. Los sondeos precisaban como opción para salvar el asunto al empresario, ex alcalde y ex diputado federal, Ricardo Ahued, pero éste ya anunció que no participará en el proceso electoral, de tal suerte que las cosas para el tricolor en la capital del estado pintan color de hormiga.

Los observadores del quehacer político no hayan hasta el momento ninguna opción ganadora en el priísmo xalapeño, y ahí se les podría aparecer el diablo, no el de Las Posadas, sino el electoral, que los podría dejar sentados en sus posaderas, esperando que alguien vote por ellos. Prueba de cómo andan las cosas en la capital del estado es que hay osados que hasta se atrevieron a mencionar el nombre del cómico Juan Nemi Dib para un cargo de elección popular. Ya no hay seriedad, señores.

Por cierto, siguiendo su costumbre, Nemi Dib ya filtró a la prensa que será el sucesor de Juan Manuel del Castillo en la secretaría particular del primer despachante de Palacio de Gobierno, una vez que éste se vaya de candidato a Córdoba. Y ya comenzó las patadas bajo la mesa para evitar que le ganen la encomienda de cargar el portafolio.

Sin embargo, pese a los mencionados –algunos en plena precampaña- al momento son meros prospectos de aldea, ya que  falta esperar la intervención de la dirigencia nacional del tricolor, y del equipo del presidente Enrique Peña Nieto, donde no  tienen confianza en las decisiones locales. Las formulas a las alcaldías y diputaciones tendrán que ser aprobadas finalmente en la Ciudad de México, como se hacía antiguamente, y más aún, por los resultados desastrosos en muchos distritos veracruzanos durante los comicios del mes de julio.

Las formulas perdedoras de la prosperidad podrían ser descartadas finalmente, y muchos tendrán que quedarse a cargar Los Peregrinos ahí mismo donde están, y seguir haciéndose bueyes, mulas y borregos, pues es bien sabido que en el priísmo se hace de todo con tal de no patear el pesebre, y con ello, salir de la nómina.  Por cierto, tras la renovación del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, se abre la puerta a varios veracruzanos que están cercanos al nuevo presidente Cesar Camacho Quiroz y a la secretaria general, la yucateca Ivonne Ortega. Muy allegados a la ex gobernadora de Yucatán son el secretario de Salud, Pablo Anaya, y  el ex diputado federal, Marco Antonio Torres, así como el zongoliqueño Mario Zepahua Valencia.

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