Superiberia

Por: Andrés Timoteo

LA OTRA PANDEMIA  
Ayer 4 de febrero fue el Día Mundial contra el Cáncer, una de las enfermedades que más víctimas mortales aporta al registro necrológico mundial. Es también una epidemia global porque anualmente mata a miles de personas. Y una pandemia muy vieja pues está presente desde los albores de la humanidad y a la que todavía no se le ha encontrado una prevención acertada ni una cura definitiva.
Los tratados científicos la describen como una enfermedad de “etiología desconocida”, es decir que ni siquiera se conoce qué la provoca, aunque hay aproximaciones. No es contagiosa de persona a persona, pero es devastadora desde todos sus ángulos, desde sus consecuencias sanitarias hasta la sociales y económicas.  La estadística de mortalidad es terrible, en la última década -del 2010 al 2020- murieron 21 millones de personas por esta causa, el doble de los 10 millones de decesos en el decenio 1999-2009.
Por primera vez en décadas, según la estadística de Organización Mundial de la Salud (OMS) el cáncer de mama se colocó en el primer lugar de incidencia y muerte por encima del cáncer de pulmón. En el continente americano, el cáncer es la segunda causa de muerte. Se estima que 4 millones de personas fueron diagnosticadas en 2020 y de ellas 1.4 millones murieron. Y esta pandemia ocasionará en el futuro que uno de cada cinco personas desarrolle alguno de sus tipos.
Lo preocupante es que la pandemia de la Covid-19 ha desplazado la atención y tratamiento de pacientes con cáncer pues se priorizó a los contagiados de la gripe. La misma OMS ha reconocido y alertado que en el 2020 se produjo un retraso en la detección de casos y la aplicación de tratamientos que podría resultar catastrófico a mediano plazo. Por ejemplo, en Europa, uno de cada tres pacientes enfermos retardó sus tratamientos o recibió tardíamente el resultado de los diagnósticos. 
El tratamiento del cáncer se interrumpió en más de un 40 por ciento en los países durante la pandemia porque el sistema sanitario se abocó a recibir y tratar a las personas infectadas con la Covid-19. La mayoría de los nosocomios reprogramó citas médicas para análisis, sesiones de quimioterapia o radioterapia, intervenciones quirúrgicas y demás tratamientos.
Por si fuera poco, las personas enfermas de cáncer son altamente vulnerables al Coronavirus porque tienen sus organismos inmunodeprimidos y, por ende, están en el rango de alta mortalidad si se contagian. Es cierto, no todas las naciones interrumpieron de tajo los tratamientos para estas personas, pero en algunas sí lo hicieron con un desparpajo brutal que podría catalogarse casi criminal, denuncian diversas organizaciones civiles.
México es una de ellas porque la crisis sanitaria por la epidemia gripal definitivamente desplazó a los enfermos con cáncer. Para ellos es una hecatombe mientras que para las autoridades fue el pretexto ideal para ocultar el desabasto de medicamentos y la falta de infraestructura y reactivos para los análisis que ya se arrastraban desde hace tiempo pero que empeoraron a partir del 2019.
 
CÁNCER Y COVID,
A LAS URNAS
En ese año, desde el gobierno federal se desmanteló el sistema sanitario que estaba vigente para dar paso al llamado Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) que resultó un fiasco. Es más, en noviembre pasado y en plena contingencia pandémica, el Congreso de la Unión aprobó -con la mayoría del partido Morena y sus aliados parlamentarios- el desmantelamiento del Fondo Nacional de Salud que incluía el dinero para enfermedades catastróficas como el cáncer.
Los 33 mil millones de pesos de ese fondo se destinarán a partir de este 2021 para los megaproyectos del sexenio que son el Aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas mientras que los enfermos con cáncer quedaron en el limbo. Ya desde el 2019, el primer año del gobierno lopezobradorista, se multiplicaron las protestas por el desabasto de medicamentos y de estudios clínicos para estos enfermos.
En Veracruz hubo marchas y plantones de padres de niños con cáncer que entraron en riesgo de muerte porque no hay fármacos para sus quimioterapias ni insumo para los diagnósticos y tratamientos adherentes. A la fecha han fallecido al menos cinco pequeños por ese retraso negligente y la negativa de destinar presupuesto emergente para resolver la crisis de estos pacientes.
El cáncer es una pandemia obviada y aprovechada por los gobernantes y funcionarios indolentes. Y, al igual que debe pasar con la pandemia de Coronavirus, ésta debe provocar una inflexión en los próximos comicios intermedios. Los afectados por la negligencia oficial y el mal manejo de ambas crisis sanitarias -bueno, más bien catástrofes sanitarias- deberán castigar en las urnas a los responsables.
Ellos tienen nombre y partido: los diputados federales y senadores que aprobaron desmantelar el Fondo de Salud, los legisladores locales que guardaron silencio cómplice, los gobernadores que no movieron un dedo para salvar las vidas de los enfermos y ni siquiera escucharon las súplicas de sus familiares, los alcaldes que no reaccionaron ante la desidia estatal y federal. El Coronavirus y el cáncer también deberán votar el 6 de junio. Será el día del castigo para los que negaron el auxilio médico a estos enfermos.
 
LOS VENCEDORES
DEL NOPAL
Vaya pleito ranchero que se traen en el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que sigue con tres dirigentes de facto y sus grupos internos trabados en descalificaciones mutuas. Todo en las vísperas de la selección de sus candidatos a los cargos de elección popular que se renovarán. En estos días, simpatizantes del secretario general en funciones de presidente del comité directivo estatal, Gonzalo Vicencio realizaron una protesta en la sede nacional del partido en la Ciudad de México.
Exigieron que el gobernante en turno, Cuitláhuac García saque las manos del proceso interno y también retire a su personero, su exsecretario particular Esteban Ramírez Zepeta, del mismo porque no tiene cargo estatutario ni electivo, pero quiere incidir en el nombramiento de candidatos. Nadie cede un palmo porque está en juego el negocio de la venda de candidaturas, como ya se ha dicho.
Por ello, se ha anunciado una solución terciaria: nombrar a otro delegado nacional para que ponga orden en la aldea. Así lo dijo Oscar Cantón Zetina, delegado del comité ejecutivo nacional para la Tercera Circunscripción. Esto indica que no hay ‘manotazo’ del altiplano ni decantación por uno u otro de los que se dicen a cargo de la alianza y la selección de candidatos en la entidad.
El desorden y la guerra interna perduran mientras el calendario electoral avanza. Por si fuera poco, el propio delegado Cantón Zetina es un mal referente en términos de congruencia, ética, orden y lealtad partidista. El señor fue priista toda su vida, luego se pasó al PRD, después al PVEM y ahora está en Morena. Tres veces ha intentado ser gobernador de su natal Tabasco, en el 2006 con el tricolor pero solo llegó a la precandidatura, en el 2012 con el Sol Azteca y el 2018 con el Verde Ecologista.
Es decir, tampoco es sinónimo de operación electoral efectiva que garantice la victoria, pero aun así coordinará el proceso en los estados de Campeche, Tabasco, Yucatán, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo y, por supuesto, Veracruz. Por si fuera poco, la familia Cantón Zetina está relacionada con actos de corrupción pues sus cargos públicos y su fortuna se desprenden de los negocios y complicidades con el poder.
Son terratenientes, propietarios de mansiones, hoteles, aviones privados, dos equipos profesiones de futbol y  medios de comunicación: tres estaciones de radio, los periódicos “Tabasco Hoy”, “Quintana Roo Hoy”, “¡Basta!”, “El Criollo” y “Ciudad del Carmen Hoy”, y los semanarios “Quehacer Político”, “Huellas” y “Semanario Lunes”. A los integrantes de la familia Cantón Zetina les apodan burlonamente “los vencedores del nopal” porque les salieron más propiedades que a esa planta cactácea. 
Entre los patrocinadores de los medios de la familia Cantón Zetina destacan los exgobernadores Fidel Herrera Beltrán, Javier Duarte y Mario Villanueva Madrid, así como el exmandatario del Estado de México y expresidente Enrique Peña Nieto. Los Cantón Zetina son originarios de Macuspana, del mismo lugar donde radica la familia López Obrador y ellos financiaron parte de la campaña electoral del actual mandatario nacional en el sureste del país. 
Su contacto principal en Morena es Marcelo Ebrard, actual secretario de Relaciones Exteriores y quien fue otro de los financiadores del emporio mediático cuando era jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Ese es Oscar Cantón, el delgado operador de Morena para el sureste, rescatado de las cloacas del viejo priismo. Finísima persona. ¿Dónde quedaron los verdaderos morenistas, los que por años lucharon en la izquierda para hacer de los procesos electorales un acto de democracia?
 
UNA PLUMA
DE LA GALLINA
 El Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa con sede en Boca del Río negó el amparo al cordobés y exdirector estatal del DIF, Juan Antonio Nemi Did quien buscaba evitar la responsabilidad en el desfalco a esa institución durante el gobierno duartista. El fallo judicial lo obliga a devolver 1. 8 millones de pesos que se había llevado al bolsillo.
Cierto, es una cantidad ridícula frente a todo el dinero que se robaron en aquel sexenio y en el mismo DIF donde despachaba “Lady Abundancia”, Karime Macías, la jefa directa de Nemi Dib. Así cierra la primera semana de enero, con una pluma arrancada a la gallina -ladrona- de los huevos de oro.

Vecino