Diana Talavera Flores, aspirante a uno de los cuatro puestos de consejera electoral en el Instituto Nacional Electoral, presentaría un conflicto de interés que le impediría llegar de manera transparente a la lista de diez mujeres propuestas al cargo, al no cumplir con el criterio número uno de la convocatoria que es la garantía de autonomía e independencia.


El tema surge por su vínculo con Netzaí Sandoval Ballesteros, titular del
Instituto de Defensoría Pública (IFDP) quien actualmente es su jefe. Ambos
trabajan en la misma dependencia que es parte del Consejo de la Judicatura
Federal, donde Talavera Flores se desempeña desde el 1 de febrero de
2019 como titular de la unidad de apoyo operativo del IFDP. Además de que,
coincidencia o no, Netzaí Sandoval es también cuñado de John Ackerman,
integrante del Comité Técnico Electoral cuya responsabilidad es proponer
de manera transparente, independiente y sin cuotas políticas ni amiguismos, los nombres de los veinte aspirantes finales a consejero electoral, de entre una lista de 60 candidatos de la cual Diana Talavera es parte.

Desde su publicación en febrero, la convocatoria a aspirantes del INE señaló como parte de los criterios de evaluación propuestos por el Comité Técnico de Evaluación, y avalados por la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, los siguientes rubros:

1. Autonomía e independencia;

  1. Trayectoria profesional; 3. Logros y participación en materia democrática;
  2. Valores democráticos, de género y de inclusión; 5. Claridad y calidad en la expresión escrita; 6. Capacidad de argumentación; 7. Capacidad de detección de problemáticas y soluciones del Sistema Electoral”.