La Región.- Pese a que son tres municipios los que se conjuntan en la carretera que va de La Concha, entrando por Yanga y saliendo por Potrero Nuevo, cruzando un tramo de Amatlán, no existe un indicio de que algunos de los alcaldes estén interesados en mejorarla.

Y es que además del tránsito constante que existe en este tramo de más de 3 kilómetros, el paso de unidades pesadas de la alcoholera Zapopan, lo ha destruido cada día más.

El proyecto de mejoramiento lleva más de un año en espera y hasta el momento no existe un alcalde de entre Marcos Mollinedo de Atoyac, Eduardo Rojas Camacho por Amatlán y Pascual Alvarado de Yanga, a quien le interesen sus habitantes de este tramo que a diario viven con enormes nubes de polvo debido a su apatía por el proyecto.

Al ser de poco interés para los ediles dicha obra, es de esperarse que empresas como la alcoholera Zapopan y el ingenio El Potrero, que utilizan este paso para sus unidades pesadas, no les importe y mucho menos busquen integrar un proyecto de asfaltado.

La última reunión para este tema se realizó en el mes de diciembre del año pasado, en el municipio de Yanga entre autoridades de Amatlán, Atoyac y de Yanga, además de los integrantes del Comité de Producción y Calidad Cañera del ingenio El Potrero.

En ese momento Pascual Alvarado Martínez, alcalde de Yanga, manifestó que a través del Fonden, se contaba con un monto autorizado de $5 millones para la pavimentación del camino de La Concha-Potrero, que iría del puente de La Concha hacia Atoyac con 2.5 kilómetros de asfaltado.

Asegurando que buscaban armar un proyecto conjunto para que con la cooperación de Amatlán, Atoyac y el Comité de Producción y Calidad Cañera puedan asfaltar toda la carretera que es de 4 kilómetros, pero que hasta el momento no se ha logrado.

Por tal motivo moradores de La Concha, Amatlán y Potrero, se quejan de las malas condiciones en que se encuentra el camino que conduce a varias comunidades del lugar.

Mismo que se torna intransitable con las lluvias.

Además, quienes viven en los sectores aledaños deben cruzar dos puentes, que cuando suben de nivel se tornan peligrosos.

Rosa Pérez, moradora afectada, comentó que los niños de estos lugares deben caminar varios minutos para poder llegar a carretera y acudir a las escuelas, debido al mal estado y el olvido de las autoridades.

 

José Vicente Osorio Vargas

El Buen Tono