ORIZABA.- El coordinador del proyecto Salvemos al Pico de Orizaba, Ricardo Rodríguez Deméneghi, dio a conocer que se vive una emergencia sanitaria que no es de ahora, sino desde hace muchos años y que se viene acrecentando, tan solo en uno de los últimos incendios forestales se perdieron un estimado de 8 mil árboles y que repercutirá en la falta de agua al recordar que abastece a un millón 500 mil personas aproximadamente.

Recordó que se trata del incendio que ocurrió entre los límites de Ciudad Serdán y Atzitzintla y que es la parte más arbolada del Pico de Orizaba y se encuentra viendo el volcán desde Ciudad Serdán.

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Es grave el problema
Se perdieron un estimado de 8 mil árboles, es decir, que se quemaron oficialmente unas 400 hectáreas; mientras que en términos reales fueron arriba de 600 hectáreas.

Explicó que tan solo por hacernos una idea, se quemaron oficialmente unas 400 hectáreas, mientras que en términos reales fueron arriba de 600 hectáreas “y 400 hectáreas corresponden a 4 kilómetros cuadrados y si tomamos en cuenta que el municipio de Orizaba tiene unos 8 kilómetros cuadrados se quemó la mitad de la ciudad y ha pasado desapercibido junto con la muerte de dos brigadistas comunitarios”.

En el estimado son unos de 8 mil árboles por hectáreas y que multiplicado por 400 se perdieron aproximadamente 320 mil árboles, ejemplares que pasan de los 500 y 8000 años de vida, algo que no se podrá recuperar pronto y que a la distancia repercutirá de manera lamentable en el vital líquido.

Agregó que muchos de estos ejemplares “tendrán una recuperación, pero entre el daño general se quemó el sotobosque, es decir, vegetación formada por matas y arbustos que crece bajo los árboles de un bosque o un monte como lo son los helechos”.

Indicó que desafortunadamente la autoridad forestal minimiza los daños declarando que se trata de pastizal “y es parte del complejo del desarrollo de un bosque porque ahí vive pequeña fauna y organismos que van generando todo el ciclo y si le quitamos un diente a nuestro engranaje probablemente siga dando vueltas, pero va a tener un menoscabo en nuestro abastecimiento de agua”.

Resaltó que “no hay nada que inventar, estamos en una emergencia sanitaria pero también en una emergencia medioambiental que no se ha percibido y que se viene viviendo desde hace muchos años y que la naturaleza nos lo va a cobrar y que va a repercutir proporcionalmente en la producción de agua”.

ya para finalizar, destacó que “el suministro de agua se arregla de una manera muy sencilla pero que tiene que hacer como lo hace la hormiga y es sembrando árboles, si yo siembro un árbol me estoy preparando para un futuro ya sea a corto, mediano o largo plazo y es para que se tenga la capacidad de dotar de agua a la población”.