Orizaba.- La Iglesia Católica concluye la Navidad con la celebración del bautismo del Señor, ante ello los católicos pueden iniciar con el levantamiento del nacimiento y el pino de Navidad.
En el marco de la misa celebrada a mediodía en la Catedral de San Miguel Arcángel, el obispo de la Diócesis de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, resaltó en su sermón que se vivió una navidad diferente pero que invitó a la reflexión de las cosas y actividades verdaderamente importantes al interior de la familia.
“Quizás no tuvimos esas reuniones de amigos, si nos dimos cuenta y analizamos que no hicimos esos gastos que nos parecieran que son importantes pero a veces son superfluos, hemos descubierto que la grandeza de la Navidad es Jesús, y lo celebramos y que estas circunstancias de la pandemia nos ha hecho hacerlo de manera diferente”, dijo.
Señalo que se ha tenido tiempo para analizar la importancia de “una vida justa, de una vida digna, porque la dignidad nos viene porque somos criaturas del Señor, a su imagen y semejanza y en la Navidad hemos celebrado la elevación de la dignidad humana porque el mismo Dios tomó nuestra condición humana”.
Manifestó que en la nueva realidad, surgieron “otros signos bonitos, otras maneras de decir te quiero, felicidades, de decir Dios está con nosotros”, aunque a distancia, pues se buscaron herramientas para procurar el acercamiento con los seres queridos.
Resaltó que ante las circunstancias sanitarias por el Covid-19 la iglesia también se ha ajustado en sus celebraciones, mismas que se han realizado “en pequeños grupos, y hemos visto que no todo es regalar cosas, además de la situación económica que ya venía mal y que se agravó con la pandemia, pues de donde sacabamos”.
Destacó que en este día en el que se celebra el bautismo del Señor, “los católicos estamos llamados a ser responsables del medio ambiente de una manera honesta y sincera, buscando maneras de cuidar la creación de Dios, pero también cuidar la creación de Dios en el hermano”.