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INICIO TÓTEMICO

Superiberia

 Por: Andrés Timoteo  / columnista

La actividad humana está llena de tótems, es decir, de figuras emblemáticas con las que se emiten señales a propios y extraños sobre características compartidas o absorbidas del emblema elegido. Por ejemplo, el uso de animales en logotipos -un tigre, un águila o un tiburón- tiene como objetivo dar a entender que un grupo, un equipo, una empresa o un partido político poseen características similares a la figura seleccionada.

Con los lugares es igual. Los sitios elegidos para la sede de algo o de alguien también proyectan mensajes tanto a la propia comunidad como para los externos: fuerza, arraigo, afinidad, desafío, peligrosidad, etcétera. La política está llena de tótems y prueba de ello son los lugares que los candidatos a la Presidencia de la República eligieron para iniciar sus campañas formales, hace un mes. El priista José Antonio Meade lo hizo en Mérida, Yucatán, la única plaza del País en la que el tricolor podría conservar la Gubernatura y una votación digna.

El panista Ricardo Anaya en Querétaro, su estado de origen y donde gobierna -por supuesto- Acción Nacional; y el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, comenzó el proselitismo en Ciudad Juárez, Chihuahua, por dos razones: una, el sitio lleva el nombre de uno de los personajes que nutren su carga ideológica, Benito Juárez, y porque el Norte del País es una región difícil de conquistar para el morenismo.

A nivel Estatal es parecido, el próximo domingo 29 inician los dos meses de campaña electoral para quienes pretenden convertirse en gobernadores, y los cuatro contendientes comenzarán el proselitismo en lugares totémicos, a fin de dar señales de fortaleza, reunir multitudes y, quizás, sentirse arropados o menos desamparados -según desde el punto de vista de cada quien- en ese momento simbólico.

El candidato de la alianza PAN-PRD-MC, Miguel Ángel Yunes Márquez, comenzará en Boca del Río, municipio que gobernó en dos ocasiones, la trinchera que también le sirve para promoción de sus capacidades como gobernante. Lo hará en la colonia Carranza, considerada un bastión de militantes azules para que no le falten aplausos ni porras.

Por su lado, el abanderado de la coalición Morena-PT- PES, Cuitláhuac García Jiménez, lo hará en dos puntos, primero en Xalapa, ciudad gobernada por un Alcalde morenista, donde temprano correrá con la atleta sonorense y senadora de ese Partido, Ana Gabriela Guevara. Más tarde, estará en un mitin en el parque central de Emiliano Zapata, cuyo Ayuntamiento lo ganó Morena en las elecciones extraordinarias que se celebraron el 18 de marzo.

La señal que se busca dar es que ese Morena venció al PAN y al PRI en los comicios recientes y que puede hacerlo el próximo primero de julio. Claro, García Jiménez no se aventuró a hacerlo en la Plaza Regina -antes Plaza Lerdo- de Xalapa porque en solitario no llena explanadas y prefirió pasearse en Los Lagos con la excorredora Guevara e irse a pueblear a ese municipio rural.

José Yunes Zorrilla, candidato de la alianza PRI-PVEM, iniciará su proselitismo en Perote, según se ha dicho, el terruño que su familia domina de forma caciquil. Ahí no tendrá sobresaltos ni dificultad para colmar el campo deportivo del pueblo. La región peroteña es casi propiedad de los Yunes -que no son parientes ni del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ni del senador Héctor Yunes Landa- donde se imponen con mano de hierro sobre los demás actores políticos y autoridades de la zona.

Los ediles de los municipios aledaños y diputados por ese Distrito deben rendir obediencia al patriarca caciquil, José Yunes Suárez, un personaje trasnochado que vive en un rancho como si fuera hacienda porfiriana y desde el cual decide cargos políticos, presupuestos públicos y la vida de los peroteños. Bajo ese manto protector del jefe del clan, el tótem, Yunes Zorrilla empezará su campaña. Por lo menos allí, el peroteño tiene segura la votación.

En tanto, la candidata del Partido Nueva Alianza (Panal), Miriam Judith González Sheridan, arrancará su campaña en un mercado de Minatitlán, su tierra natal. Hay que tener presente que la señora es Diputada Local por el Distrito 28 con cabecera en esa ciudad; ganó en las urnas abanderada por Morena, partido al que renunció para declararse legisladora independiente y luego aceptó la postulación del Panal.

González Sheridan no compite para ganar la Gubernatura, sino para restarle votos a Morena en el Sur del Estado, uno de los receptáculos de sufragios del Partido de López Obrador y, por ende, el lugar elegido para comenzar su proselitismo es el más congruente de los cuatro sitios donde el domingo próximo iniciarán también los otros contendientes.

 

DIME CON QUIÉN ANDAS…

Simbólico será también la cantidad de gente que reúnan los aspirantes y las personalidades políticas que los acompañen. Al inicio de campaña de Yunes Márquez, por ejemplo, se ha anticipado que estará presente el candidato presidencial Anaya Cortés y posiblemente los dirigentes nacionales de los partidos que lo abanderan (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano).

Y he ahí la oportunidad para despejar una incógnita que ha servido a la especulación: ¿por fin asistirá el exgobernador Dante Delgado Rannauro a alzarle la mano a Yunes Márquez? Esto por aquel episodio de hace 20 años cuando Delgado fue encarcelado en Pacho Viejo, operación que se le atribuyó al entonces gobernador Patricio Chirinos y a su secretario de Gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares, el actual gobernante y padre del candidato.  

De ahí la leyenda urbana sobre el viejo resquemor de Dante Delgado hacia el mandatario en funciones. Y de este mismo, el morbo mediático espera saciarse para ver si antepone el amor paterno a la investidura de gobernante y se aventura a estar en el acto electoral de Yunes Márquez. De hacerlo habrá revuelo, sobre todo si aparece junto al mismo Dante Delgado, y claro, por sus malquerientes que alistarán el madero mediático para crucificarlo.

A Cuitláhuac García lo acompañará la senadora Guevara, como ya se ha dicho, y los dirigentes estatales de Morena, PT y PES, pero al día siguiente -el lunes 30 de abril- vendrá a Veracruz, concretamente a la zona Centro, el candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, el tótem del morenismo, para insuflarle ánimo y popularidad. Con el tabasqueño, García Jiménez sí llena plazas.

De Yunes Zorrilla, ¿alguien sabe si vendrá algún personaje del altiplano? Se le nota con una buena dosis de desamparo. El peroteño tal vez sea acompañado por los dirigentes estatales del PRI y PVEM y, quizás -pero no está confirmado-, por la exgobernadora de Tlaxcala, Beatriz Paredes, coordinadora regional de la campaña presidencial de José Antonio Meade, y por su homologo senador, Héctor Yunes Landa, quien en lugar de aportar ánimos de triunfo proyecta mal augurio.

La señora González Sheridan será la más solitaria de todos, la arropará la dirigencia estatal del Panal y nadie más. Así, la forma en que comenzarán sus campañas proselitistas también es parte de las señales que proyectarán los candidatos a la Gubernatura, y ahí aplica el refrán popular de: dime con quién andas y te diré quién eres.

 

A BUSCAR CALETAS

En Colombia les llaman caletas, muy populares desde los años setenta y ochenta con el auge de los grandes capos del narcotráfico. Los antiguos sudamericanos las conocían como “guacas” porque eran parte de las ofrendas que se sepultaban con los dignatarios fallecidos, y los piratas inflamaron el imaginario colectivo con sus “tesoros enterrados”, producto de sus saqueos en alta mar y en poblaciones costeras a las que llegaban a expoliar               frecuentemente.

No hay que olvidar la famosa leyenda urbana del tesoro del pirata holandés de nombre Lorenz de Graff, pero conocido como “Lorencillo”, que a finales de Siglo XVII fue la calamidad de los buques ingleses, españoles y portugueses en aguas del Golfo de México y que, se dice, dejó varios cofres sepultados en algunos puntos de Veracruz y Campeche. Muchos los han buscado, pero hasta la fecha nadie los ha localizado.

Las caletas, guacas o tesoros enterrados son fortunas obtenidas, la mayoría de las veces, ilegalmente. Antiguamente eran piezas de metal de alto valor -oro y plata- tanto orfebrería como monedas acuñadas, así como piedras preciosas. Luego, en Colombia fueron fajos de billetes de dólar americano, los narcotraficantes los sepultaban en determinados lugares dentro de bidones sellados y eran como una especie de reservas ocultas, a las que recurría cuando llegaban tiempos de necesidad o de retiro de las actividades delictivas.

Es un dinero sin rastro bancario o electrónico, que, cuando se desentierra, también sale sin pistas detrás. Hasta el día de hoy, buscar caletas de los narcos es una actividad pujante en aquella Nación, tanto por los ciudadanos que ambicionan ese dinero -mucho, se han localizado enterramientos hasta de 130 millones de dólares- como por las autoridades.  Pues bien, el tema -que ya se había mencionado alguna vez en este espacio- viene al caso porque el exgobernador Javier Duarte y sus cómplices habrían recurrido a esa estratagema de los narcotraficantes colombianos.

Habrían sepultado en muchas propiedades -ranchos y casas- cofres y tambos llenos de dinero, supuestamente dólares, pues lo obtenido del latrocinio en el presupuesto estatal, en pesos mexicanos, lo cambiaron por una moneda que no se devaluara con el paso del tiempo, dado que las caletas permanecen ocultas durante años y a veces décadas. Vaya, hay quienes hablan hasta de lingotes de oro.

Es otro tipo de fosas clandestinas, las que tienen la riqueza estatal que fue diezmada por esos ladrones, y se retoma el tema ante la curiosidad de algunos avezados por los afanes de los familiares del extitular de la Secretaría de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, para recuperar las propiedades aseguradas por la Fiscalía Estatal, una de ellas el rancho La Cartuja, en el municipio de Naolinco.

Allí, como en otras propiedades inmobiliarias incautadas -algunas de ellas en fraccionamientos de Xalapa- deberían ordenar que sean escaneados con la tecnología moderna como la ecografía aplicada a la arquitectura para localizar posibles caletas. Una fuente consultada afirma que los ranchos donde no habita nadie, ni se usan para cometer actos ilícitos –como estar habilitados como “casas de seguridad” para ocultar secuestrados o habilitar laboratorios de drogas- ocultan algo más. Aparentemente están abandonados, pero hay animales exóticos, algunos cuidadores y, en muchos casos también vigilancia con hombres armados -vaya, como La Cartuja-, lo que es un indicador que el lugar esconde algo, posiblemente una caleta enterrada para ser aprovechada cuando pase el tiempo, concluyan los procesos penales y la memoria colectiva comience a desvanecerse. Se dice que hasta el Fiscal del Estado vive en una residencia incautada a uno de los duartistas más destacados, entonces podría estar sentado sobre una caleta y no se ha dado cuenta -o a lo mejor sí y ya hasta la desenterró-. Entonces, habrá que buscar en el haber inmobiliario de duartistas y fidelistas dónde podría estar gran parte de esos 60 mil millones de pesos que se robaron de las arcas veracruzanas.

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