Por Andrés Timoteo  /  columnista

El análisis periodístico y político es inevitable: la semana inicia con los papeles cambiados. Hace ocho días se vaticinaba como inminente la defenestración del fiscal general, Jorge Winckler, pues en el Congreso Local se votaría la procedencia de al menos dos juicios políticos que le habían fincado, pero ahora los que están en riesgo de ser echados de sus encomiendas son otros, los promotores de su remoción.

Dentro de esas paradojas que tiene la política se trastocaron los roles y, hoy por hoy, Winckler Ortiz parecería estar más firme en su cargo que los líderes parlamentarios del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y que el mismo secretario general de Gobierno, Patrocinio Cisneros, porque su impericia en el cabildeo y la operación política hicieron que se estacara -y cayera- el proceso para enjuiciarlo.

Todo fue una serie de errores garrafales. Primero, la Comisión Instructora validó acusaciones contra el fiscal sin sustento legal y llevó al pleno la resolución para ser votada. Sin embargo, la sesión extraordinaria, realizada el pasado jueves por la tarde, fue suspendida antes de abrirse el tablero de votación.  El motivo fue que aun cuando tienen una representación numérica importante, los diputados de Morena no lograron asegurar los 34 votos que se requerían para una mayoría calificada.

Así esperaron 17 horas, hasta la tarde del viernes cuando se convocó a reanudar la asamblea, pero de ultima hora también la pospusieron indefinidamente ya que seguían sin los sufragios necesarios.  Nunca se había visto eso. Vaya, ni cuando el innombrable ordenó al entonces panista Francisco Herrera, quien en el 2004 era secretario de la mesa directiva, hacer un acto de prestidigitación a fin de que Emeterio López Márquez fuera designado procurador de Justicia.

Desde entonces, al papanteco Herrera Jiménez lo apodaron “El Mago” por esa proeza, burda sí, pero que funcionó para nombrar a un fiscal -en ese entonces todavía no se le llamaba así- a modo.  Ahora ni para actos de magia son eficientes los diputados de Morena y el enjuiciamiento del oaxaqueño Winckler está en el limbo. Jurídicamente solo se tendrían 7 días para reanudar la sesión y concluir con la votación para hacer procedentes los dos juicios políticos o desecharlos.

Todo parece indicar que será lo segundo ya que la misma noche del viernes, 20 diputados -el sábado se unió otro más y entonces sería 21- inéditamente formaron un bloque que cancelará el juicio político contra Winckler. Los diputados de las bancadas del PAN, PRD, PRI, Movimiento Ciudadano, PES y PT salieron a la prensa para confirmar lo que durante las últimas horas se había especulado: que la bancada de Morena no tiene mayoría calificada   que el procesamiento del fiscal general prácticamente ya se cayó.

En voz del legislador sureño, Gonzalo Guízar Valladares, se informó que esos diputados se comprometían ante un notario público a que su voto sería en contra del juicio político. Matemáticamente, los morenos solo tienen 29 sufragios, insuficientes para cumplir con el requisito constitucional de la mayoría calificada de 34 votos. Diciendo su nombre y el sentido de su voto, los 19 legisladores que el viernes convocaron a conferencia de prensa en la sala de sesiones dejaron constancia mediática y notarial ante la especie de que se prepara otra tarascada legal.

Alertaron que la bancada morenista intentaría crear una “mayoría ficticia” sesionado sorpresivamente en secreto y sin convocar a esos parlamentarios para sacar la votación. De ahí el documento notarial con la votación emitida de voz propia por cada parlamentario, mismo que si bien no tiene validez legislativa -porque la sesión está suspendida- sí será una prueba ante los tribunales si hay chanchullo.

De paso, denunciaron que el secretario general de Gobierno, Patrocinio Cisneros de haberlos presionado y hasta amenazado para que votaran a favor de los juicios políticos y lo hicieron responsable si alguno de ellos sufre algún atentado. A varios les dijo que “venía un trancazo desde México”, si no votaban a favor del enjuiciamiento del fiscal.

Es histórico un grupo numeroso de diputados acusen a un funcionario del Ejecutivo de amagos contra su integridad física. Eso solo demuestra que ni para presionar son eficientes.

Y el asunto no termina allí porque si reanudan la sesión y sacan la votación a base de un enjuague para acusar formalmente a Winckler Ortiz, serán exhibidos nuevamente cuando los tribunales echen abajo los cargos que integraron al margen de lo legal y también enfrentarían denuncias penales por hacer una acusación con falsedades y violando el marco jurídico.

El fin de semana los diputados de Morena fueron citados a una reunión de emergencia en Casa Veracruz para analizar el entuerto legislativo y las posibles salidas al mismo. Empero, es poco probable que la sesión plenaria -la cual obligatoriamente tienen que reanudar y concluirla tenga el final esperado inicialmente por ellos. Se abrirá el tablero de votación y el resultado ya está cantado, si se considera el compromiso notarial de los legisladores rebeldes.

Serían 29 votos a favor y 21 en contra de los juicios políticos. Entonces, al no haber mayoría calificada se desecharán ambas resoluciones y Winckler Ortiz no podrá ser removido, se quedaría los nueve años para los que fue electo, hasta el 2025. Así se cerrarán dos meses de enfrentamientos y desgastes. Y es, por supuesto, un fracaso histórico para el Gobierno en turno.