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Alejandro Solís
Columnista

Con el COVID-19 infectando diestras y siniestras, así como clasifica al país en municipios rojos vedados y naranjas liberados, donde la 4ªT tiene programas benefactores y de infraestructura importantes para sus planes económicos, haciendo responsables a cada quien de seguir o no su decálogo sobre buenos usos y costumbres para sobrevivir a la pandemia, AMLO decide que es tiempo de definiciones políticas liberales de quienes lo apoyen sin reservas. O, conservadoras, de sus contrarios.
QuiénLasHaceNoLasConsiente. Exige respeto a la investidura presidencial el experto en mandar al diablo instituciones, inclusive callando por chachalaka a un horrible gobernante guadalupano.
Estos cuentos vienen a colación porque se le reclaman incongruencias a quien, hasta endenantes, con excelencia opera el programa de desarrollo capitalista impuesto por el Fondo Monetario Internacional, como no pudieron PRI-PAN-PRD, por políticos corruptos de miradas cortas: adelgazar al Estado, reducir su costo, administrar con modestia, aumentar la recaudación fiscal, asegurando la paga de la deuda nacional, para seguir siendo país confiable de inversión y crédito.
ImponiéndoLaAgendaNacional. Fiel, modesto y sincero desde sus tiempos de presidente tabasqueño priista, cuando el régimen gobernante era nacionalista, la propuesta administrativa de Obrador es socialdemócrata cristiana.
Promueve políticas “capitalistas humanistas”, sensibles al dolor ajeno con la esperanza de conmover, por el bien de todos, a los causantes de la explotación y miseria.
Su apariencia de izquierda, popular, o, populista, es propia de engaña tontos con acciones bienhechoras, financiadas por Hacienda a fondo perdido, con el único objetivo de quitarle pueblo a organizaciones consecuentes. Por eso reclama, tanto a la derecha fascista, como a la izquierda radical, que le crean, pues sueña con encarnar el bienestar de todos; hasta de quienes no deben preocupar a sus mamacitas, con malas acciones.
Así las cosas, quien se enoja por mirar “estrategia comunista” en las tácticas de AMLO, hace malas lecturas de su discurso y obras; sea por mala educación, o, por maloso.
MorenaDemócrataLiberalDerecha. Regalarle dinero al pueblo, no afecta al capitalismo. Tampoco sus políticas de austeridad franciscana, recortes al presupuesto público, amenazas de acabar con la corrupción, la traición y engaño: lo benefician, sobre todo en tiempos de crisis económica, pues le asegura dinero público, para seguir capitalizando.
Como todo buen samaritano, nacido en pantano tabasqueño, ni siquiera es quién postula las políticas; solo se remite a signarlas por decreto presidencial, y/o, parlamentario con validez constituida obligatoria para los presentes, y, los descendientes.
CapitalizaLaGenerosidad. Siempre ha habido reyes magnánimos, gentiles, almas caritativas, benefactores, donantes, dispensarios, generosos. En la corrupta época del modelo político neoliberal, fueron famosas las dádivas de Estado cedidas mediante el truculento FOBAPROA-IPAB, que hizo deuda pública de pérdidas bancarias, gracias al decreto cedido por Zedillo; hoy próspero empleado de quienes, así, se beneficiaron.
Los fondos autorizados a nombre de Peña Nieto para acabar con el Hambre de la gente, sumados a otras pérdidas, engrosan la estafa maestra orquestada por Rosario Robles, ignorada en su frígida crujía, mientras los autores intelectuales y favorecidos andan sueltos. El dinero entregado mediante becas a aprendices, estudiantes, profesionales, y, apoyos económicos a productores del campo y la ciudad, sea a la palabra o documentada, con intereses baratos, o, sin intereses, se pague o no, incrementa la deuda nacional.
PescandoAloSeguro. Robar para capitalizar y/o malgastar fondos públicos, es un instrumento típico para truculentas transferencias de recursos nacionales a los financieros. Este es uno de los secretos a voces más celosamente resguardado por el Estado. Es el caso de la lana destinada al simulacro electoral, tan necesario -precisamente- para darle cobertura democrática a la comparsa descrita.
Festinan como “obra social a favor primero de los pobres”, cesiones dinerarias destinadas a las cajas registradoras de comercios y servicios formales e informales; quienes, a su vez, han de colocarlos en la banca, para retornar al gran fondo financiero… ¡recórcholis!: de las casas de bolsas, donde como préstamo salieron.
En un mercado controlado por un puñado de monopolios, ¿qué puede capitalizar con 25 mil pesos, un comerciante minoritario, informal? Nada que no sea ir a la gran bodega de la esquina a comprar productos chatarra, como miles lo hacen, para revender en la otra esquina.
Con préstamos de Estado, o sin préstamos, así pasa con millones de abarroteros, fruteros, papayeros, verduleros, apacentados en pueblos, colonias y esquinas de las grandes ciudades, medianas y pequeñas.
Cuando la gente asiste al mercado a hacer sus compras utilizando el dinero recibido del gobierno, cierra un ciclo económico que lo usa como pretexto para realizar grandes negocios formales o informales. No lo sabe, o, si lo sabe, no le importa.
EstiloPersonalDeAdministrarLoMismo. La bola ensalivada de Obrador completa el deseo del pitcher sobre la curva trazada para ponchar a sus supuestos congéneres: el bienestar aparente de masas consumistas, al final de cada ciclo económico solo beneficia las riquezas del capital financiero, donde luego de rodar los fondos caen centavo a centavo; exactamente como indica y opera el sistema político/económico dominante.
ElSistemaImpera. Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, en honor a su transparente nombre no tiene reparo en reconocerlo, con retórica: “…gastar, gastar y gastar, por favor gasten tanto como sea posible, pero recuerden que no podemos vivir sin crecimiento…”, impongan medidas fiscales masivas, en tiempos donde la mayoría de países no tendrá desarrollo, “mientras un pequeño grupo observará su estimación al alza”.
Aceptando que el covid-19 aumentó las desigualdades, recomienda gastar mejor el dinero público, para proteger la economía, invirtiendo a favor de los dispares.
CantinflasMoreno. Completa la faena el manejo cada vez más erudito de los medios de comunicación de masas, realineado velozmente luego de la conmoción sufrida por la derrota electoral del modelo político neoliberal.
En medios de comunicación, diálogos personales y razonamientos íntimos, constatamos ignorancia inducida en la gente sobre esa peculiaridad entre lo mirado y lo fingido en política.
Por lo contrario, doctos, sesgan sus estudios a falta de prácticas consecuentes. No entienden por tratarse de ratas de biblioteca, o, por andar sacando conclusiones de premisas erradamente interpretadas, por activistas, y/o, perversos amarrados a intereses de grupos políticos adversos al régimen.

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