Norberto Bobbio cuando realizó una definición mínima de democracia, ésta la consideró como: “… un conjunto de reglas (primarias o fundamentales) que establecen quien está autorizado para tomar las decisiones colectivas y bajo qué procedimientos” (El futuro de la democracia). Emp iezo con esta parte para recordar a la democracia, ya que es importante resaltar la legalidad dentro del ejercicio político democrático; donde las reglas definen el juego político, que en nuestro caso partidista fue la emisión de una convocatoria por parte de la Comisión Nacional de Elecciones que delimita los requisitos de elegibilidad de un candidato o de una planilla municipal.

Si bien, la convocatoria fue emitida a destiempo de acuerdo con el Código Electoral Local, allí están marcados los lineamientos generales para poder contender de manera interna por un cargo de elección popular, en la cual es pertinente mencionar que la responsabilidad de todo candidato es revisar los requisitos de elegibilidad de todas y cada uno de los integrantes de una planilla; los cuales en muchos de los casos fueron improcedentes de forma y de fondo, tan sólo por el descuido de no revisar la propia documentación.

Empero, pasando la parte formal del registro, es decir cumplir los “procedimientos” señalados anteriormente por Norberto Bobbio, se asiste al proceso de precampaña y allí es donde Acción Nacional vive una encrucijada entre las viejas y las nuevas formas de hacer política interna; ya que una parte de la cultura política del panismo es sui generis; puesto que son muy pocos los que hacen política en el PAN; únicamente permanecen en el ámbito de lo “político” (Chantal Mouffe) que es la dinámica del conflicto personalizado, donde abundan las filias y las fobias, los rumores, chismes y los hechos poco éticos; frente a la “política”, la cual debe ser la civilización del conflicto, éste traducido en el diálogo, la negociación, el pacto, la cesión de posiciones, esto último no se hace en el PAN, ya que sólo se gravita en lo “político”.

Por otra parte, la vieja tradición panista de tener procesos democráticos, privilegiando el debate político y sobre todo tener una postura de oposición clara y definida frente al gobierno estatal en turno era lo que claramente lo diferenciaba de cualquier otro partido político; esto desde el año 2000 le fue cediendo paulatinamente a una cultura neopriista en el interior del PAN, puesto que se pensó transitar de un partido de cuadros a un partido de masas por la vía de las redes (Los Amigos de Fox), lo que derivó finalmente en el corporativismo familiar en muchos de los casos; se elimina el debate político, y donde lo que más importa era tener procesos internos avasallantes con resultados constitucionales muy pobres, es decir se juega a perder y a no ganar el poder político.

El futuro inmediato de Acción Nacional en la reciente pérdida del poder ejecutivo tuvo dos reacciones rápidas para salir de esta nueva situación política: a) realizar el refrendo de la militancia, y b) elegir a los dirigentes nacionales, estatales y municipales a través de la democracia directa; esto último le cambiará el rostro al PAN, porque obligará al surgimiento de liderazgos políticos que sean reconocidos por toda la militancia, puesto que desterritorializa a los poderes establecidos y obliga a viajar a todos los estados para conocer a la militancia. 

Empero, lo anterior significará que el PAN regresará a sus orígenes pero actualizado al siglo XXI, al reciudadanizarse, al navegar en la democracia directa y sobre todo en un contexto de una cultura de la legalidad, este será el futuro de Acción Nacional, el nuevo panismo se empieza a conformar con las nuevas reglas del juego interno, y esto es lo que va a marcar la nueva etapa partidista; lo que obligará a elevar la calidad democrática de los próximos dirigentes, candidatos y por supuesto el “chip” democrático del panismo se consolidará, éste ya lo vimos como derrotó a la “línea” política de Santiago Creel o Ernesto Cordero, ésta forma premoderna de hacer política se fue imitando del PRI y en la esencia del panismo es rechazada.

Finalmente, es pertinente decir que el PAN es el único partido político que elegirá a sus candidatos de manera democrática y no por “dedazo”; además de que en el actual contexto político local, también es el único partido de oposición real, y por ende estas elecciones internas seguramente se desarrollarán de manera tranquila, ejerciendo el voto, espero que sea de manera individual, y de allí tendremos la definición de candidatos a las alcaldías y diputaciones locales por el principio de mayoría relativa en esta primera fase electoral.