Por Andrés Timoteo/ columnista

LOS NUEVOS ‘COYOTES’

 La cosecha cafetalera en Veracruz vuelve a deprimirse a causa de las transnacionales que controlan la compra del grano.  En los puntos de acopio en las regiones productoras volvieron castigar el precio del aromático y de llegar a cotizarse hasta en nueve pesos el kilogramo hace algunas semanas, ahora lo rebajaron a 7.50 y en algunos casos como en la región de Huatusco e Ixhuatlán del Café hasta los 6 pesos.

 En Ixhuatlán del Café, los productores clausuraron simbólicamente los puntos de compra de la empresa Agroindustrias Unidas de México S. A (AMSA) y poco faltó para que lincharan al gerente por burlarse de sus demandas de un precio justo. Al tipo lo corrieron a sombrerazos de una reunión convocada por la tibia alcaldesa del lugar.

 En Xalapa, el miércoles los integrantes del Consejo Regional del Café acusaron que a pesar de que han tenido ocho reuniones con representantes en Veracruz de la Secretaría del Bienestar, a cargo del morenista Manuel Huerta Ladrón de Guevara, no hay una sola solución ni gestión para responder a sus peticiones, ya no de un precio justo en el grano sino para acceder a los apoyos anunciados por el presidente, Andrés Manuel López Obrador.

 Denuncian, por ejemplo, que de un plumazo redujeron a más de la mitad el número de productores veracruzanos sujetos a recibir esos subsidios pues de los 80 mil que son únicamente registraron a 35 mil en el padrón de beneficiarios y de ellos la mayoría no ha recibido los 5 mil pesos que se les anunció para respaldar la producción de grano.

 Por si eso no bastara, a la petición para que se privilegie a los productores locales en las compras que hace el Gobierno Federal, ¿saben qué es lo que propuso Huerta Ladrón? Que cada cafetalero tueste y muela su café y se lo entregue a sus subdelegados para que ellos lo lleven a ofrecer a dependencias de Gobierno como Diconsa para ver si se los quieren comprar, es decir recurrió al tradicional “coyotaje”.

 Vaya solución, ¿quién garantiza que no se robarán el producto?, ¿o qué no pedirán ‘moches’ para colocarlo? No cabe duda de que a estos señores de la “Cuarta Transformación” se les ‘queman las habas’ por hacer negocios al amparo del poder. La fauna nociva en el campo veracruzano ya mutó, ahora son ‘coyotes’ color marrón los que deambulan babeando por hincar los colmillos en los indefensos agricultores.

 Ah, y el aviso para los cafeticultores es que no esperen que el Gobierno Federal intervenga para calmar a los acaparadores del grano pues ellos son los proveedores de la trasnacional Nestlé, uno de los corporativos consentidos del Gobierno Federal y que tiene luz verde para expandir su presencia en la entidad, aunque no ha aterrizado esa súper-inversión anunciada a inicios del sexenio para abrir una nueva planta procesadora.

 En resumen, desde el Gobierno no habrá ni apercibimiento ni mucho menos sanción para los abusivos monopolizadores de la compra del llamado ‘café cereza’ -el fruto fresco recién cortado de la mata- que deprimen el precio a voluntad y empobrecen a los productores. Los cafetaleros están solos frente al gigante que se apresta para terminar de devorarlos.

¿LA NIÑA SICARIA?

 Un abuelo y su nieta murieron durante un enfrentamiento entre elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado y presuntos criminales en el municipio serrano de Atzalan, además cuatro agentes resultados heridos. Este asunto está lleno de nubosidad pues se habla de un “operativo fallido”, de una confusión y de una emboscada contra los elementos policíacos. Lo que no cuadra es que una niña de 11 años haya perecido en la refriega. El abuelo muerto sería un exagente municipal.

 El gobernante en turno ayer mismo la criminalizó pues negó las versiones del operativo fallido y de la confusión. Ella y su abuelo fueron abatidos en un enfrentamiento, puntualizó. Entonces, ¿la niña era una sicaria?, ¿y a sus once años ya manipulaba un “arma de alto poder” como dio a entender el mandatario estatal?, ¿por qué no esperarse a la investigación ministerial antes de culpar a una menor de edad de su propia muerte? De forma paralela, corre la versión de que el abuelo y la nieta fueron blanco de una ejecución extrajudicial.

 Por cierto, ayer el gobernante estuvo en el municipio de Totutla, en la zona Centro, encabezando la Mesa para la Construcción de la Paz y donde aseguró que la seguridad y la tranquilidad está garantizada para la zona cafetalera. Lo acompañó el delegado del Bienestar, Manuel Huerta, pero ninguno dijo nada sobre el caos que impera en el sector cafetalero por la crisis en el precio del grano y los abusos de las transnacionales que monopolizan su acopio. Silencio con aroma de café.

CRISTO REY… ¡Y ALCALDE!

 Sucedió a principios de año en la Amazonía colombiana, en un municipio que desde hace décadas es azotado por la violencia generada por la guerrilla, los paramilitares y el narcotráfico. Es San Vicente del Caguán cuya presidencia municipal fue renovada el primero de enero y su nuevo alcalde, Julián Alfredo Perdomo hizo algo inaudito: ordenó entregar las llaves de la Ciudad a Jesucristo al que nombró ¡edil plenipotenciario!

 Así, San Vicente del Caguán tendrá un alcalde terrenal y uno divino, y será este último el que conduzca la municipalidad para “reconstruir (los) principios éticos y morales” de los lugareños. Las llaves de la ciudad y la dirección del ayuntamiento serán dadas “al único y suficiente Dios Jesucristo, en honor y honra, para que su presencia permanezca eternamente entre nosotros”, dispuso el edil en un decreto.

 Ese acto de fe, contenido en un acto de gobierno municipal, sorprendió a todos pues contraviene la constitución colombiana que establece el Estado laico. Y hasta los de la Iglesia Católica se quedaron patidifusos. El párroco del lugar agradeció el fervor del munícipe Perdomo, pero aclaró que quien debe administrar los recursos, construir obra pública y trabajar por los ciudadanos es el alcalde físico, no el espiritual.

 En pocas palabras, el padrecito le dijo que no se haga que la Virgen le habla y pretenda evadir su responsabilidad gubernamental. Todos pescaron que la estrategia del alcalde es atribuirle a Jesucristo los éxitos de su administración, pero sobre todo las omisiones y los fracasos. De esta manera, si no se logra contener la violencia, combatir la pobreza o superar el rezago en infraestructura pública será porque así lo quiso Dios, no por el mal trabajo de su comuna. Vivillo el alcalde de San Vicente del Caguán.

 Como agregado, hay que reiterar que San Vicente del Caguán está ahogado en la violencia desde hace tiempo. En los años noventa fue decretado como “zona de distención” -le llamaron la “Zona del Caguán” donde no tenían injerencia ni la guerrilla ni el ejército para ensayar un territorio de paz- en el marco de las negociaciones entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno, pero terminó siendo tierra de nadie porque ninguno respetó la tregua y todos se cebaron sobre la población. La bañaron en sangre. 

El último episodio terrible sucedió en agosto pasado cuando el Ejército bombardeó una comunidad llamada Candilejas donde se había establecido un campamento de la facción disidente de las FARC y 18 adolescentes perecieron. Ninguno era combatiente activo ni estaban ahí por voluntad propia porque todos habían sido secuestrados por la guerrilla semanas antes en poblaciones cercanas. La “masacre de niños”, como se le llamó, obligó al ministro de Defensa, Guillermo Botero a renunciar en noviembre. 

Vaya, acá en México quemaron a 49 bebés en una guardería de Sonora durante el gobierno de Felipe Calderón, desaparecieron a 43 jóvenes normalistas en Guerrero cuando gobernaba Enrique Peña Nieto y acribillaron a los niños Lebaron en Chihuahua en esta administración del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador y ningún secretario de despacho ha caído. Nada más para hacer comparaciones. 

Y el tema del nombramiento de Jesucristo como alcalde de San Vicente del Caguán viene al caso porque pone en evidencias las maromas que hacen los que tienen alguna responsabilidad pública para justificar su ineficacia y anticipar excusas ante el fracaso evidente. No es un asunto de San Vicente del Caguán ni de Colombia sino de todas partes del mundo donde surge una clase política indolente, comodina e ineficiente. 

En Veracruz, por ejemplo, poco falta para que alcaldes como Víctor Carranza de Coatzacoalcos, Nicolás Reyes de Minatitlán, Leticia López Landero de Córdoba, Hipólito Rodríguez de Jalapa, Fernando Yunes de Veracruz, Francisco Velázquez de Poza Rica o Miguel Ángel Castelán de Ixtaczoquitlán nombren a Jesús o algún santo como edil sustituto para cargarle todos sus fallos y justificar su holgazanería.

CHARLIE HEBDO, 5 AÑOS 

“Fue hace cinco años, fue hace un siglo, fue ayer”, es la frase con la que inicia la editorial del semanario francés Charlie Hebdo -y que recuerda el estribillo de la canción de Joe Dassin “L’été indien” (“El verano indio”)- en la edición que conmemora el quinto aniversario del atentado terrorista perpetrado el 7 de enero del 2015 en el que murieron 12 personas, entre ellas cinco caricaturistas, una columnista y dos articulistas.

 “A cinco años no se olvida nada y se continua. A dibujar, a escribir, a hablar de nuestra afición favorita: el dibujo, la caricatura, la censura”, expone la editorial. Por las víctimas, los de Charlie Hebdo lanzan su pluma en prenda contra la censura tradicional y contra sus nuevas formas, sobre todo las impuestas desde el tendedero digital, las redes sociales pues, aparentes espacios de libertad, pero que en el trasfondo se han convertido en manipuladores y distractores de la opinión pública.

 La caricatura de portada es una persona tirada en el suelo -un periodista o caricaturista se entiende- con sus brazos extendidos que portaban lápiz y papel, sueltos ahora, y con la lengua de fuera. Las manos y lengua están aplastadas por un teléfono móvil o una tableta en cuya pantalla están los símbolos de Twitter, Facebook y Snapchat.  El golpe del aparato lo derribó, pero también le impide hablar, escribir o dibujar. Y el cabezal es: “Nouvelles censures, nouvelles dictatures” (“Nuevas censuras, nuevas dictaduras”). 

Charlie Hebdo dedica su edición especial a la caricatura y publica una especie de manual-reflexión sobre “las dificultades para dibujar y expresar sus convicciones contra viento y marea”. Y cita: “nos preguntamos sobre el futuro del dibujo de prensa y la caricatura, esas formas de expresión que necesitan dominar un talento gráfico, una cultura política, histórica y periodística y que, a veces, parece muy exigente comprenderlas en una época donde una selfie -o un meme, cita de esta columna- está considerada como digna de interés”. Nada más cierto.