

**El diputado impulsa una iniciativa contra el abigeato mientras enfrenta reclamos por tarifas altas, calles destruidas y un accidente sin responsables ligado a su propia empresa de transporte.
EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- El diputado local por el Distrito 19, Juan Tress Zilli, intenta posicionarse como defensor del sector ganadero con una iniciativa para endurecer penas por abigeato y el traslado ilegal de ganado. Sin embargo, en Córdoba, su propia base social le revienta en la cara con una realidad muy distinta: el hartazgo por el alto costo del pasaje, el abandono de la ciudad y un servicio de transporte señalado por negligente.
Lejos de generar respaldo, la propuesta exhibió el fondo del problema: un legislador que actúa como juez y parte, al ser al mismo tiempo empresario del transporte público. Mientras desde el Congreso evita cualquier discusión sobre tarifas o regulación del servicio, en las calles los usuarios denuncian que son ellos quienes terminan pagando los abusos.

Las redes sociales del propio diputado se convirtieron en un muro de reclamos. No se trató de críticas aisladas, sino de un rechazo generalizado que evidenció el desgaste de su figura. Usuarios le exigieron bajar el precio del pasaje, mejorar las condiciones del servicio y responder por el deterioro de las vialidades que sus unidades contribuyen a destruir.
“Primero baja el precio del pasaje”, “doble moral”, “nos estás reventando”, fueron algunas de las expresiones que marcaron el tono del descontento. Para muchos, la iniciativa ganadera no es más que una cortina de humo frente a los problemas reales que enfrenta Córdoba.
El malestar no se queda en lo económico. Vecinos también denunciaron el abandono de calles y carreteras por donde circulan los autobuses vinculados al legislador, señalando que el deterioro urbano contrasta con la falta de gestión desde su cargo público.
A esto se suma un señalamiento aún más grave: El caso de la unidad 18, presuntamente operada por su empresa, que habría provocado la caída de una mujer, dejándola con fracturas. De acuerdo con testimonios, nadie se hizo responsable. El hecho no sólo generó indignación, sino que exhibe un patrón de operación donde el usuario queda desprotegido.
El episodio deja en evidencia que no se trata de un caso aislado, sino del reflejo de un sistema de transporte sin control, donde la prioridad no es el servicio, sino el negocio.

En el Congreso, Tress Zilli impulsa una agenda que poco tiene que ver con las urgencias de su distrito. Mientras legisla para el campo, Córdoba -una ciudad golpeada por problemas urbanos- sigue sin ver beneficios reales de su representación.
Así, el contraste es inevitable: Mientras el diputado busca castigar a quienes roban ganado, en su propio distrito crece la percepción de que el abuso se cobra todos los días en cada subida al autobús. En Córdoba, no hace falta robar vacas: el golpe al bolsillo llega directo con el pasaje.
