Miles de residentes de Luisiana comenzaron a colocar costales de arena o evacuaron el jueves hacia zonas más altas mientras la tormenta tropical Barry amenazaba con convertirse en el primer huracán de la temporada y llegar a tierra con aguaceros torrenciales que pondrán a prueba las reforzadas defensas contra inundaciones colocadas en Nueva Orleans tras el azote de Katrina.

Elementos de la Guardia Nacional y cuadrillas de rescate en vehículos anfibios se desplegaron en todo el estado mientras Luisiana se prepara para el arribo de la tormenta la noche del viernes o en las primeras horas del sábado.