Científicos alemanes que investigan el mecanismo usado por el coronavirus para contagiar las células han descubierto que sus características proteínas espiga —que se adhieren a las células para entrar en ella— son capaces de doblarse, si bien antes se suponía que eran sólidas, informa el Instituto Max Planck de Biofísica.

Investigadores del Instituto Max Planck de Biofísica, del Instituto Paul Ehrlich, del Laboratorio Europeo de Biología Molecular y de la Universidad Goethe de Fráncfort del Meno han analizado en su entorno natural a la proteína espiga, valiéndose para ello de imágenes de alta resolución y métodos informáticos.