El presidente de México, Felipe Calderón, dice que si Estados Unidos legaliza las drogas “cambian las reglas del juego”, Calderón ya se encuentra fuera de tiempo porque está por entregar la presidencia, así que ya nadie lo “pela”; lleva varios años capturando delincuentitos y dejando libres a los peces gordos y haciéndose tonto con los lavadorsotes de dinero que por cierto en Córdoba ¡abundan!

Su policía en lugar de procurar la justicia, sólo hace lo que el presidente les autoriza. Las leyes están pintadas en este país porque no son enérgicos para hacerlas cumplir, sólo sirven para agarrar a los rastrillos. La policía se dedica a poner “retenes” para nada más revisar las cajuelas de los coches, en lugar de detener a esa bola de corruptos políticos y lavadores de dinero que pululan en este país.

Mientras que en el Reino Unido renuncia el Director de la BBC por un error en uno de sus reportajes, aquí, Portilla mantiene en su cargo a Barquet, pagándole incluso hasta su sueldo, cuando está señalado por uno de los integrantes del crimen organizado de recibir una quincena de 15 mil pesos, lo que nos hace pensar, que a Portilla le deben de andar repartiendo parte de ese dinero. Nosotros, como muchos cordobeses, no estamos de acuerdo en que alguien que está señalado por el crimen organizado de recibir sobornos de 15 mil pesos quincenales y de utilizar las patrullas para “echarles aguas” a los delincuentes, todavía, además de que no lo separen de su cargo como Director de Tránsito lo mantengan pagándole un sueldo con el dinero de los ciudadanos.

Óscar Barquet lo que anda haciendo es huir, porque ahora resulta que está “enfermo”, y es que ya se volvió una práctica común entre los delincuentes el hacerse que algo les duele cuando los busca la policía, hay que recordar a Torrecilla, quien hasta posó para las cámaras con suero, o Ernesto “El Trampas” Guraieb, quien estuvo ingresado en el hospital 40 días para no pisar la cárcel de Allende, o como en este caso Óscar Barquet que dice estar “enfermo” también en Noruega, en casa de su hija, se ve que no encontró otro lugar más lejano para huir… a este tipo de enfermedades se les conoce como “la enfermedad del miedo”, unos por robar y otros por estar involucrados, es la misma enfermedad pero con diferente diagnóstico: “la corrupción”.

No quisiera dejar de mencionar la amplia cobertura que el periódico coludido y manipulador de la noticia -que lleva mal informando a los cordobeses desde hace más de 50 años con notas pagadas a modo-, dio del accidente del biplano propiedad del capitán Abella; ya que si tanto les gusta informar, ¿por qué no dice todo lo que pasa en esta ciudad?, ¿por qué le ocultan las raterías a Portilla, ese que sigue alcahueteando a Lavín? Qué feo debe ser estudiar periodismo, y que tu jefe te coarte la libertad de expresión cuando ésta es además un derecho de todos los mexicanos.