Taxistas, conductores de vehículos particulares y ciudadanos en general  comentan que entre los policías municipales defenestrados y relevados por elementos de Seguridad Pública estatal, había servidores públicos cumplidos que merecen ser capacitados y recontratados, pero también había verdaderos delincuentes con uniforme y licencia para atracar, que deberían ser enviados a prisión.

Sin embargo, la mayoría de los cordobeses coincide en que los peores eran los de Tránsito y Vialidad que comandaba el nefasto Óscar Barquet  Viñas, quien  ojalá no sea rescatado y protegido por el alcalde Francisco Portilla, ya que éste pretende dejarlo en la nómina del Ayuntamiento al igual que al ex inspector policiaco, Jorge García Pérez, otro pillo de siete suelas.

La sociedad celebra y aplaude la atinada medida del alto mando político estatal y espera que la tranquilidad retorne a Córdoba y  disminuyan los índices de corrupción e inseguridad. 

Mala racha para los de por sí divididos perredistas veracruzanos: por un lado el Tribunal Federal no valida el consejo estatal presidido por Juan Montes de Oca, ni reconoce a la dirigencia encabezada por Sergio Rodríguez Cortés, y por si esto no fuese suficiente, en la Ciudad de México fue detenido, en completo estado de embriaguez, Daniel Nava  Trujillo, presidente del Consejo Político Nacional del PRD y cabeza visible del grupo que destituyó a Juan Vergel Pacheco y derrumbó la alianza con el PAN.

Daniel Nava, que llevaba en el bolsillo la friolera de  50 mil pesos en efectivo, fue llevado al famoso “Torito” donde de nada le sirvieron sus influencias y tuvo que pagar una fuerte cantidad para recobrar su libertad. Lo bueno para él, dicen sus adversarios, es que recibió bastante dinero por torpedear la alianza PAN-PRD.