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De la redacción
El Buen Tono

El Banco Central de Países Bajos trasladó 86 toneladas de sus reservas de oro desde Estados Unidos y Canadá hacia Londres, en una operación valuada en más de 11 mil millones de dólares y que forma parte de su estrategia para fortalecer la preparación ante posibles escenarios de crisis.

El movimiento se realizó entre marzo y agosto de 2026 y no representa un aumento en las reservas de oro del país, que se mantienen en 612.4 toneladas. El cambio corresponde únicamente al lugar donde se encuentran almacenadas y a la facilidad con la que podrían utilizarse en caso de una emergencia financiera.

De las 86 toneladas involucradas, alrededor de 59 toneladas fueron vendidas en Nueva York y sustituidas de inmediato mediante compras en Londres, por lo que no fue necesario trasladar físicamente esos lingotes. Otras 27 toneladas sí fueron transportadas desde Estados Unidos y Canadá hacia Países Bajos, mientras una cantidad similar salió de territorio neerlandés con destino a Londres.

Londres se convierte en el principal centro de almacenamiento

El Banco Central neerlandés explicó que el oro depositado en el Banco de Inglaterra cumple con los estándares internacionales y puede negociarse y utilizarse con mayor rapidez durante una emergencia.

El presidente de la institución, Olaf Sleijpen, señaló que la medida busca fortalecer la resiliencia financiera del país ante escenarios adversos.

Tras la reorganización, Londres concentra ahora 32.1% de las reservas de oro neerlandesas, convirtiéndose en el principal centro de almacenamiento. Países Bajos conserva 30.8% dentro de su territorio, mientras que Estados Unidos y Canadá mantienen 18.5% cada uno.

La institución justificó la redistribución ante el contexto de creciente inestabilidad geopolítica y señaló que una distribución más equilibrada permite diversificar los riesgos.

La operación, por tanto, no representa una compra masiva de oro ni una retirada total de las reservas de Estados Unidos, sino una redistribución estratégica de un activo valuado en miles de millones de dólares para garantizar una mayor capacidad de respuesta ante una eventual crisis.

Un dato destaca: el banco central europeo decidió reorganizar la ubicación de una parte importante de sus reservas pensando específicamente en qué tan rápido podría disponer de ellas durante una emergencia.

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