Adriana Estrada
El Buen Tono
Río Blanco, Ver.- A pesar de que el Ayuntamiento de Río Blanco, encabezado por el alcalde José Antonio May González, asegura tener un firme compromiso con la protección y el bienestar animal, la realidad que se vive en las calles del municipio parece ser muy distinta. Un caso que ejemplifica esta contradicción es el de varios perritos de raza Pug, quienes viven en condiciones que han sido calificadas por vecinos como “desgarradoras”.
De acuerdo con un reporte ciudadano, estos ejemplares de una raza de tamaño pequeño y naturaleza delicada se encuentran totalmente a la intemperie y permanentemente encadenados, sin acceso a un techo digno que los proteja del sol, la lluvia o el frío, y sin un espacio que les permita moverse con libertad. La situación es aún más crítica para la perrita más pequeña del grupo, quien ya presenta una tos persistente que no cede, un claro síntoma de que su salud se está deteriorando por el estrés de vivir atada y la exposición constante a los elementos.
Los vecinos de la zona señalaron que esta no es una situación aislada y que con frecuencia aparecen otros perros en ese mismo lugar en similares condiciones. Hasta el momento, ninguna autoridad municipal ha acudido a verificar, intervenir o poner un alto a este sufrimiento, a pesar de que el propio ayuntamiento ha declarado en días recientes que “endureció las acciones contra el maltrato animal” y que atenderá las denuncias ciudadanas.
