AGENCIA
Veracruz, Ver.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció los retrasos que enfrentan los estados en el análisis de muestras genéticas de familiares de personas desapa
recidas y respaldó la necesidad de consolidar un Banco de ADN Nacional que permita agilizar las identificaciones.
Durante su conferencia, la mandataria respondió a un planteamiento sobre el desgaste emocional que enfrentan las familias buscadoras de Veracruz al tener que trasladarse a distintas entidades para realizar pruebas y cotejos genéticos.
Sheinbaum explicó que, aunque la identificación de personas fallecidas corresponde principalmente a los estados, la Federación participa a través de la Fiscalía General de la República y la Comisión Nacional de Búsqueda.
La presidenta señaló que uno de los 10 puntos de trabajo presentados por la Secretaría de Gobernación para atender el delito de desaparición contempla precisamente el fortalecimiento de los procesos forenses.
Reconoció que actualmente existen distintas bases de datos y que uno de los objetivos es avanzar hacia una sola base que permita concentrar la información genética y facilitar los cotejos entre familiares y restos humanos.
Sin embargo, admitió que el problema no termina con la toma de muestras, pues posteriormente deben realizarse los análisis necesarios para obtener la información genética. Esta etapa, dijo, presenta retrasos en diversas entidades.
Ante ello, planteó incrementar los recursos destinados a las fiscalías estatales y a la Fiscalía General de la República, además de mejorar la coordinación con las comisiones de búsqueda para acelerar los procesos de identificación.
Sheinbaum también señaló que existen otros métodos forenses, como las huellas dactilares y el reconocimiento odontológico, pero consideró fundamental contar con un Banco de ADN Nacional que permita realizar comparaciones con herramientas científicas actualizadas.
La propuesta representa una demanda de largo tiempo de las familias buscadoras, para quienes cada toma de muestra sin resultados oportunos implica no sólo trámites y traslados, sino también un desgaste emocional constante. El reto para el Gobierno federal será pasar del reconocimiento del problema a una coordinación efectiva que permita convertir la información genética dispersa en identificaciones concretas.
